Canción del capítulo:
The Strokes - You Only Live Once
------
Mi despertador suena por segunda vez, hoy he decidido levantarme de la cama diez minutos después porque pasarme tantas horas al teléfono con mi abuela hizo que conciliara el sueño a las doce de la noche. Me preocupo por ella, la echo de menos, hace tres meses que no la veo. Desde que me mudé a Londres, claro.
Miro el móvil y son las seis y cuarto, a esta paso no me dará tiempo ni a darme una ducha, por lo que doy un salto de la cama y corro a meterme en la ducha. Espero que salga agua caliente mientras me deshago de mi pijama y cuando al fin está a la temperatura perfecta me meto y empiezo a enjabonarme.
Salgo del baño tras lavarme los dientes y liarme una toalla. Wow, hoy hace frío. Siempre hace frío... Igual que en Alemania, pero más húmedo. Y odio la humedad. Me deja el pelo hecho una mierda y se cala en los huesos.
Abro mi armario, no tengo ni que pensar qué ponerme ya que debo llevar el horrible uniforme de la cafetería. Me pongo la ropa interior y me coloco los pantalones ceñidos negros y el polo negro con el logo de la cafetería Apollo y mi nombre. Horrible. Me calzo unas vans negras y voy al baño para ponerme las lentillas, el rimmel, el pintalabios rojo y recogerme el pelo en una coleta.
Cuando me cuelgo el bolso son menos diez, menos mal. Bajo las escaleras de mi bloque todo lo rápido que puedo y llego hasta mi coche, un citroen cactus que mi abuela me regaló por mi cumpleaños. Estoy enamorada de mi puto coche, es que es horriblemente bonito.
Arranco y me dirijo a mi cafetería. Las clases no empiezan hasta dentro de una hora, por lo que prácticamente las carreteras del campus están vacías a excepción de algún madrugador que va a estudiar a la biblioteca o a desayunar a nuestra cafetería. Si fuese viernes o sábado estaría lleno de borrachos hambrientos.
Aparco en el reservado para trabajadores y entro por la puerta trasera. La cocina apesta a bacon y salchichas, arrugo la nariz y busco a mi jefa. Me marea el olor a carne, pero poco a poco me acostumbro. Incluso escondo mi cara de asco al ver una hamburguesa.
-¡Buenos días rubia!-sonríe desde la máquina café.
Por mi lado pasa Josh con una bandeja y me sonríe mientras se dirige a la mesa donde esperan un par de chicas. La cafetería aún está vacía, apenas hay dos mesas ocupadas.
-Hoy me muero de sueño-le dije a Sussy.
-¿Estuviste con el de los rizos?-sonríe, enseñando sus dientes manchados de carmín burdeos y se sirve a sí misma una taza de café.
-Ojalá-sonrió con tristeza. Llevo sin ver a Harry desde el viernes, hace ya cuatro días.-Estuve hablando con mi abuela.
-Ah, ¿y qué tal está?
-Muy bien-sonrío mientras me preparo un té verde. He vuelto a mentir. Nada en mi tierra parece ir bien. Intento no pensar en ello.
-Tienes tartitas y fresas preparadas en la cocina-me dice Josh que vuelve a la barra.
Josh es un chico alto, rubio y con unos ojos claros que resaltan en su carita pálida de niño. Es la persona más dulce y atenta que jamás he conocido, siempre me tiene preparado el desayuno. Es uno de los pocos amigos que he hecho aquí y me alegra haberlo conocido, nos pasamos horas viendo películas y cotilleando en nuestros ratos libres. Es mi mejor amigo sin duda.
-¿Por qué no os sentáis un rato a desayunar mientras yo preparo la comida?-nos sugiere Sussy apuntando con la mirada a las mesas que ya están servidas.
