Capítulo 6 - Cita con el psicólogo

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  No se ha puesto en contacto conmigo, ¿Esta vez es en serio?, ¿Esta vez se acabó?. No he comido bien, no he dormido casi nada. Solo fumo, bebo vino y lloro. Ni siquiera he tocado el portatil, no me siento inspirada. Siempre creí que cuando finalmente se acabara todo me sentiría estupendamente bien. Lo más cerca que estuvimos de acabar con esto fue cuando teníamos 17 años. Dejamos de hablarnos por un año entero y sin embargo coincidimos en ciertos lugares, donde no parábamos de intercambiar miradas. Todo debido a que teníamos el mismo círculo social y entre las charlas de pronto terminamos hablando entre nosotros, olvidando por segundos que nos ignorábamos. Es imposible que estemos en el mismo lugar y pasemos el uno del otro. Dios, esto tiene que ser en definitiva un karma, cada vez que ese ser y yo nos encontramos es imposible, lo juro, imposible no sentir nada. La única manera que hay para acabar en definitiva con esto es no volvernos a ver más nunca. No coincidir de nuevo, ni escribirnos o mirar una foto, hacer como si el otro no existiera y tal vez lo logremos.

–Iliana voy a entrar –me avisa Dominic desde el pasillo.

Carajo, olvide que hoy se cumplia la semana.

– ¿A esto le llamas descansar?

Vale no puedo defenderme. Sigo con la misma pijama, hay 5 cajas de cigarros en el suelo, que por su parte también esta lleno de cenizas y 3 botellas de vino totalmente vacias. Mi cabello al igual que mi rostro son un desastre y la habitación es un caos. Lo observo con resignación. 

–Dominic…

–No quiero escuchar nada –me interrumpe–. Vas a ducharte, voy a prepararte el desayuno, limpiaré la habitación y saldremos a dar una vuelta.

–Lo siento –se me escapan las lágrimas–. No me siento bien, no estoy bien, yo… creí que sí, pero…

–Está bien, estoy aquí –se inclina frente a mí.

–No quiero salir… Déjame seguir derrumbada, yo…

–Olvidalo –demanda–. Llamaré a Cameron y te apartare una cita para hoy. Necesitas apartarte de todo esto Iliana. Esta relación ya no es sana, 14 años es demasiado –explica alterado llevándose el móvil a oreja.

–Espera –sujeto su brazo.

Me fulmina con la mirada.

–Ve a ducharte y arreglate –masculla y sale de la habitación.

 No veo la posibilidad de zafarme de esto. Dominic me ha visto en esta situación por 5 años, si hubiese presenciado el resto de años completos estoy segura de que ya le habría prohibido a Devon acercarse a mí. Ni él, ni nadie lo va a entender, es una conexión muy especial. Joder si fuera solo un hombre mas en el mundo, fácilmente lo habría dejado atrás como a los otros chicos que he conocido pero él y yo… Parece que nacimos para esto. 


***

Tras terminar de comer el delicioso desayuno que Dominic preparó para mí, nos subimos a su coche para encaminarnos hasta el consultorio de Cameron. Me siento como una niña regañada mirando por la ventana mientras su padre se inmuta a pronunciar alguna palabra, pero cada cierto tiempo lanza una mirada de desaprobación para recordarle que está molesto por su actitud o por alguna acción que cometió.

Aparca el coche frente a un edificio alto, se baja y voy tras él, intentando seguirle el paso. Me detengo frente al elevador.

–Sube es el tercer piso –comenta.

Cuando se abren las puertas de nuevo, al intentar salir me tropiezo. Puedo jurar que una sonrisa se ha asomado en su rostro por unos segundos, pero desea que me tome en serio su molestia. Caminamos por un ostentoso y largo pasillo y se detiene justo frente a una puerta. Tras dar un par de toques veo de nuevo al hombre de mirada lúgubre que nos invita a pasar. Dominic lo saluda mientras yo observo toda la habitación con curiosidad.

El karma, el amor y yoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora