Capítulo 19 - Dependencia

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Era necesario hacerme caer hasta lo más profundo de mi propio mar para hacerme entender que por más que quiera escapar de mis demonios, ellos nunca van a soltarme, que nadie vendrá a tomar mi mano para sacarme de aquí porque cada uno tiene una lucha interna que debe superar por sí mismo. Es injusto que se le vea de esa manera, porque hay personas como yo que por más que lo intenten estamos tan ahogados que sentimos poca movilidad. Mi cuerpo es demasiado pesado y no puedo nadar, puedo apreciar el sol en la superficie y recuerdo cómo se siente la brisa en mi rostro, el poder moverme con libertad y sin miedo, pero por mas que lo intente no paro de hundirme, a veces parece que pudiera mover un poco mis dedos, ¿pero eso de que me serviría?. No valgo lo suficiente para que alguien se arriesgue a bajar hasta aquí, esta es quien soy yo realmente, la persona que conocen en el exterior es solo una fachada que cree para que nadie pudiese mirarme en mi forma más débil, para que no puedan encontrar las ruinas en las que me mantengo viviendo y a pesar que en dicha fachada aun tengo pequeños vestigios de debilidad, no son tan profundos como mi verdadero yo. Estoy tan cansada de seguir vagando en la infinidad del océano y que nada pase... Quiero descansar, en un lugar cálido y morir ahí...

–Veo que hoy estás inspirada –comenta Devon desde el portal del estudio.

Levanto la mirada del portátil e intento darle una sonrisa despreocupada.

Se acerca hasta mí solo para besar mi frente y susurrar:

–Cuando quieras hablar estaré disponible para escucharte –vuelve a salir del estudio.

Han pasado dos días desde que nos enteramos de mi condición y por extraño que parezca he estado más inspirada que nunca. La manera en la que me ha estado apoyando e intentando hacerme sentir mejor me ha servido de mucho, más sin embargo aun no me siento del todo lista para embarcarme en un tratamiento y recibir resultados negativos, sufrir de hormonas alteradas y demás efectos secundarios. Dominic ha estado llamando con insistencia, pero sé que tras escuchar mi voz notará de inmediato que algo me ha acontecido, además que no necesito más presión en cuanto al dichoso "final feliz", deslumbro un poco la idea de cómo llegar a el, pero sigo sintiendo que mi esencia se queda a un lado. Mis novelas hablan por sí mismas como historias tristes que intentan ser contadas, la imposición de dicho final me hace construir una historia en torno a algo previamente premeditado, como si yo solo hablara de un desenlace.

***

Tras un par de horas transcurridas me dirijo a la cocina para comer algo con la ilusión de disfrutar a su vez de la compañía de mi amado al que busco por todo el lugar y no logro dar con él. Me asomo en la entrada y tras localizar a Theo le hago señas para que se acerque hasta donde estoy.

–¿Necesita usted algo? –intenta manejar el español lo mejor que puede.

–¿Devon? –pregunto con señas.

–Él tiene que...–busca las palabras en su mente– ¿entrevisto?

–¿Entrevista?

–¡Si!, entrevista.

–Gracias –vuelvo dentro.

No me avisó, pero de seguro me ha visto tan inspirada que no quiso molestarme. Le enviaré un mensaje para que sepa que estoy pensando en él.
Mensaje: "Espero tu entrevista sea provechosa, te amo"

Me dispongo a prepararme algo que no requiera de esfuerzo mientras espero con ansias la respuesta de mi prometido, que estoy segura se tardará un poco debido a lo muy atareado que debe de estar.

El karma, el amor y yoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora