Verano

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Había pasado ya una semana en la cabaña del bosque.

El ruido de los insectos cantando ante el calor del verano y los pájaros que cazaban a los cantores era lo primero y último de aquellos dias, el viento fugaz a veces movía tanto el bosque, que los oidos de los seres vivos se llenaban de estas corrientes abundantes.

Ni el grito mas agudo y agonizante escapaba de la sinfonía del bosque mas profundo, letal para aquellos que no ven las luces invisibles entre las ramas mas largas, siempre apuntando el camino al hogar fugitivo y silencioso.

Solo había dos maneras de llegar al centro del bosque; los árboles y el rio.

Los árboles siempre eran la mejor opción. el viento guia a los que son bienvenidos y las ramas apuntan la tierra ya pisada, desconocida al escondite. El río es más una salida de emergencia ya que las corrientes constantes y ruidosas son especialmente buenas para partir craneos, o huesos mas solidos y largos.

...

El quinto dia del verano, la mañana llego a los dos jóvenes con música un poco estática de la radio en la cocina, y voces distorsionadas que pasaban por la pared.

El sudor entre la piel de los muchachos durmiendo en la misma cama se hacía presente ante el sol golpeando ligeramente sus cuerpos, avisando que era hora de levantarse.

Eran casi las 8 de la mañana cuando harry despertó sediento y acalorado, el calor del verano no descansaba ni en las noches ni en la madrugada.

A su lado se encontraba el muchacho alto y rubio, vistiendo un simple boxer con lo que cubrir su cuerpo y dejando a la vista todo lo demas, nada de la fina sabana lo cubría, y el sudor hacía que las esquinas de sus músculos relajados brillaran ante la minúscula luz pasando por la ventana. Su respiración lenta y sus manos quietas en su pecho y detras de su almohada le daban un toque magnífico a la vista, sus ojos cerrados, sin apretarse, parecía no tener pesadillas ese dia; simplemente un momento perfecto.

Por alguna razón todo aquel evento parecía tener la mente de harry embobado, ese muchacho rubio nunca se dejaba ver desprevenido, siempre alerta, siempre atento a cada detalle; ahora apenas si tenia tela suficiente para cubrir aquello de su anatomía que debía mantener ocultó.

Harry trago saliva ante la escena, sintiendo que estaba presenciando algo prohibido, y por mas que quisiera apartar su mirada, fallo en cada intento. Sintiendo una punzada en el centro de su pecho y un rugido en su estómago vacío.

Avergonzado de sus sentimientos sobre el cuerpo al lado suyo, pasó su manos por su cara como para entrar en razón y lentamente tratando de no hacer crujir la cama, se levantó y se dirijío al baño.

Recargando sus manos en el lavabo, veia su reflejo en el espejo, recordando lo que había pasado unos dias antes del verano en el baño de Hogwarts. Harry podía sentir su aliento apresurandose y su memoria buscar con exactitud aquellas tomas de Draco en el apretado lugar de aquella situación.

Tratando de calmarse abrió el grifo de agua ruidosamente, y con sus dos manos aplastaba el agua contra su cara buscando alguna otra cosa que le sacará todo aquel sentimiento extraño.

Parecía que aquel día iba a ser difícil de tolerar, pues su memoria difícilmente se posaba en algún otro recuerdo o pensamiento, solo el rubio, haciendo aquello indebido e innombrable, demasiado vergonzoso para siquiera tratar de mencionarlo en un susurro.

Después de mirar por última vez su reflejo en el baño con agua fría recorriendo sus mejillas, se recordó a el mismo que tenía que controlarse y secando su cara con una toalla regreso a la habitación donde se encontraba el otro muchacho aun dormido y aun descubierto casi por completo.

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