13 de Agosto,Martes.
Bien,hoy de manera extraña,desperté...bastante mejor que otros días,y no sabría decir el motivo,la verdad.
Quizá fue la llamada consoladora de Lydian,o quizá fue el haber soñado que destrozaba el vestido. No lo sabía,pero agradecía a mi cuerpo por estar así de alegre esta mañana,de todos modos.
Salté de la cama,y,me dirigí hacia el baño para darme una ducha,entre tanto también lavándose los dientes...haciendo cosas típicas de la mañana,no había más que explicar en ello.
Me vestí después,y,básicamente me tumbé sobre el sofá,mirando al techo...viendo alguna que otra ligera grieta...típico de pisos...y,ya no sabía que hacer.
Las rondas de buscar vestido de novia ya habían finalizado,pues dicho trozo de tela blanco estaba en la habitación de trastes,aun en la bolsa,sabiendo que preferiría que se pudriese antes de la boda a ponérmelo.
Canalizar mi atención en preparar algo para comer a las dos,quizá si que me distrajo un poco,pero,no del todo...y soy totalmente sincera cuando pensaba en lo infeliz que era...y lo soy.
La alegría con la que había despertado esta mañana desapareció entre tanto mientras cocinaba,pues no paraba de pensar en lo que sería de mi vida nada más dijese unas pocas palabras...y me colocaran un anillo. Un anillo,que, aún seguía en el compartimento de mi coche.
Se me pasó la tarde volando,comí, escuché música...di vueltas por el piso...nada muy interesante,no tenía nada que hacer,y me desesperaba,porque cuando no podía distraerme con algo,tendía a pensar en las desgracias que me pasarían en 9 días,y me carcomía.
Hoy Lydian no me llamó, y no la culpo ya que no estaba obligada a hacerlo cada día,pero no sé,estaba tan aburrida que me estaba volviendo loca a hora que pasaba...y,eso era horrible.
Y cuando parece ser que algo divino...u otra cosa me escuchó, el timbre de mi piso resonó en las paredes,marcando la llegada de alguien...que,por mala suerte,no sabía quien era...pero,a estos puntos,me lo imaginaba.
No quise abrir la puerta,ya sabía quien era y no iba a decir cosas normales...así que,me dirigí hacia la ventana para asegurarme de que era quien pensaba...y si,efectivamente, mi intuición la mayoría de veces me servía.
Me incliné solo un poco por la ventana,ya que,el me vio,yo lo vi,y,quería decirme algo según su cara,fijándome en la tirita que tenia sobre la nariz,seguramente por lo de hace dias. Me dediqué a mirarle con desprecio,y aburrimiento.
-Susan!- me gritó desde abajo.
-Es necesario por el amor de dios Adrián!- dije de vuelta,completamente avergonzada por lo que hacía,literalmente estaba pasando gente de todas las calles.
-Quiero hablar con mi prometida!- gritó de nuevo,haciéndome básicamente rabiar.
-Yo no soy nada para ti de momento! Y calma esos humos.- dije también,viendo como un puchero salía de su rostro,antes de sacarle el dedo y cerrar después la ventana.
Este hombre me estaba enloqueciendo, si es que eso de ahí era un hombre...Adrián era aún un niño hormonal,que estaba deseando tener el mínimo contacto femenino...aunque fuera mío,pero,eso era lo que me hacía rabiar más...porque yo? Como si no hubieran mujeres en este mundo,tenía que elegir a su ex-mejor amiga.
Me pasé el día en casa,ya que no tenia ganas de verme sin querer al loco del matrimonio,que era capaz de darme un millón a fingir quererle...
Eran exactamente las nueve y cuarto,estaba viendo una peli en la tele,una que habían puesto en un canal aleatorio,que era una comedia romántica...nunca las había entendido,es tan fácil aquel guión...es tan fácil hacer lo que dice un papel...pero,en la vida real no es así...la vida te patea el culo y te da de lo peor que tiene a la mínima que te ve feliz con un policía de veintisiete años que mide metro ochenta y cinco y tiene unos ojos azul océano preciosos...
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●Nadie lo sabe (#PGP2025)
Kurgu Dışı- ¿Sería pecado si dijera que te amo...?-susurró contra mi cuello,sintiendo sus labios ,y su cálido aliento contra mi piel. - No sé si lo sea...- empecé.- Pero...sin duda puedo arriesgarme.
