Capitulo 2.

2.6K 222 10
                                        

Rachel.

Tengo hambre.

Me despierto con ese pensamiento y el mismo no me abandona mientras comienzo a bajar las escaleras de la casa.

La boca se me hace agua al pensar en una pieza crujiente y grasosa de pollo frito.

Con papas fritas, ketchup...

Llegó a la cocina. Soy un desastre en esto, pero soy lista y desde que tengo antojos como estos compré el pollo ya listo para pasar al aceite..

Así que pongo una sartén con muchísima aceite y saco mi pollo, después me muevo por las papas, también ya picadas a las francesa para echarlas en el mismo aceite caliente.

El pollo se dora y espero el tiempo marcado en las instrucciones para poder sacarlo.

Saco un plato, un vaso y me muevo de nuevo a la nevera para sacar el agua de frutas que paso a hacer Melanie, mi cocinera.

Porque no me cuesta admitir que soy un desastre en esto.

Sirvo el vaso y vuelvo a meter la jarra a la nevera, ignorando deliberadamente el traste con verduras cocidas para calentar en el microondas.

Si no me ve cometer el pecado no se puede enojar.

Acaricio mi vientre de cinco meses mientras espero a que se doren las piezas. Me pongo a pensar en que dentro de dos días voy a descubrir el sexo de mis dos bebés.

Dos días.

No puedo esperar, es algo que ya hice desde que hace un mes Sandra me dijo que ya se debía de ver el sexo de mis bebés, pero ellos no se dejaron ver, así que mis esperanzas en que se dejen ver en la próxima revisión tampoco son muy altas.

Siento el movimiento bajo mi mano, sonrió ligeramente antes de moverme a sacar mi pollo.

Lo pongo en una servilleta absorvente y echo las papas al aceite, estás tardan menos y puedo apagar la parrilla más rápido. Pongo las papas a escurrir y después voy por mi plato, coloco el pollo, saboreandolo desde ya, se ve crujiente y delicioso.

Pongo las papas a su lado, coloco en un plato más pequeño y hondo el ketchup y después me voy a el salón, olvidandome de limpiar mi escena del crimen.

Porque si Melanie ve que volví a comer pollo... Por cuarta vez está semana, le va a dar un infarto a tan joven edad.

Me río mentalmente, imaginando su cara de horror al verme comiendo el pollo y las papas cuando ya me había dicho que por esta semana ya había tenido suficiente.

Pero es que estoy embarazada. No me puede culpar.

Bajo las luces y enciendo el televisor para poner una película bonita. Lo que sea que encuentre mientras no sea deprimente está bien.

Hago una mueca al ver el título Hachiko en la pantalla. Ver esa película llevo más de cuatro horas llorando. Sigo moviendo el mando hasta que encuentro una película infantil.

Monster High.

La pongo y comienzo a degustar mi comida de hoy.

Me divierto un rato sola, acabo mi pollo y el impacto de estar sola me golpea de nuevo.

La película se acaba, dejando la pantalla en los créditos y las luces se entienden, pero ya no me puedo enfocar en eso.

Me entran ganas de llorar al pensar en posibilidades y en qué Christopher ya esté casado es una de ellas.

Hace ya cuatro meses me desaparecí de su vida, pero sigue doliendo.

Prometí que lograría dejar de llorar cuando lo pensará, pero es imposible. Sobretodo ahora que estoy embarazada. Los pies me pican por buscarlo y decirle de ellos, pero el miedo me paraliza y evita tal cosa.

𝙼𝚢 𝚋𝚘𝚢 𝚘𝚗𝚕𝚢 𝚋𝚛𝚎𝚊𝚔𝚜 𝚑𝚒𝚜 𝚏𝚊𝚟𝚘𝚛𝚒𝚝𝚎 𝚝𝚘𝚢𝚜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora