Decido aceptar la parte del trato de Ades, a pesar del miedo que se agita en mi interior como un mar embravecido. La idea de adentrarme en el mundo del Abismo, un lugar donde la realidad se distorsiona y los límites entre lo conocido y lo desconocido se desvanecen, me llena de una mezcla de terror y curiosidad. Ades me ha advertido que allí podría encontrar cosas que no quiero ver, vislumbres de un futuro incierto, pero la necesidad de entender lo que le sucedió a Max me empuja hacia adelante.
La noche se cierne sobre nosotros como un manto oscuro mientras nos dirigimos al bosque. Las sombras parecen alargarse y retorcerse a nuestro alrededor, como si el propio bosque estuviera vivo, observándonos con ojos invisibles. Cada crujido de las ramas bajo nuestros pies resuena en el silencio, y el aire se siente denso, cargado de una energía inquietante.
-¿Estás lista? -pregunta Ades, su voz un susurro que apenas se eleva sobre el murmullo del viento.
Asiento, aunque mi corazón late con fuerza, como si quisiera escapar de mi pecho. La decisión está tomada, y no hay vuelta atrás. Ades comienza a trazar un círculo en el suelo con una ramita, murmurando palabras que parecen fluir de un lugar antiguo y olvidado. A medida que lo hace, el aire a nuestro alrededor se enfría, y una bruma espesa comienza a levantarse del suelo, envolviéndonos en un abrazo helado.
-Este es el portal al Abismo -dice Ades, su mirada fija en el círculo que se forma-. Una vez que crucemos, no habrá garantías de lo que encontraremos.
El miedo se apodera de mí, pero la determinación también arde en mi interior. -¿Qué pasará si no regresamos? -pregunto, mi voz temblando.
-No lo sé -responde Ades, y por un momento, la incertidumbre brilla en sus ojos-. Pero debemos intentarlo. La verdad sobre Max está ahí, y no podemos dejar que el miedo nos detenga.
Con un último vistazo a la realidad que conocemos, cruzamos el umbral del círculo. La transición es abrupta; el aire se vuelve pesado y denso.
Agarrada de la mano de mi amigo Ades, avanzamos por el sendero oscuro del bosque, un lugar que antes me parecía familiar, pero que ahora se siente como un laberinto de pesadillas. La bruma espesa nos envuelve, y el aire está impregnado de un frío que cala hasta los huesos. A cada paso, el crujido de las hojas secas bajo nuestros pies suena como un eco lejano, un recordatorio de que estamos lejos de casa, en un territorio donde las reglas de la realidad parecen no aplicarse.
De repente, un grito desgarrador resuena a nuestro alrededor, una cacofonía de voces inhumanas que parecen surgir de las sombras mismas. Son gritos de desesperación, de dolor, y me estremezco al escuchar lo que suena como lamentos de almas perdidas. La sensación de ser observados se intensifica, como si los árboles, con sus ramas retorcidas, estuvieran al acecho, esperando el momento perfecto para devorarnos.
-No te desconcentres -me dice Ades, su voz firme pero temblorosa-. Tenemos que seguir hacia adelante.
Asiento, aunque el terror se agolpa en mi pecho. Las voces se entrelazan, susurrando secretos oscuros que me invitan a detenerme, a escuchar. Pero sé que no puedo. La promesa de descubrir la verdad sobre Max me empuja a seguir, a ignorar el miedo que amenaza con paralizarme.
A medida que avanzamos, el bosque parece cobrar vida. Las sombras se alargan y se retuercen, formando figuras que danzan en la penumbra. De repente, una risa escalofriante resuena en el aire, una risa que no pertenece a ningún ser humano. Me detengo en seco, el corazón latiendo con fuerza en mis oídos.
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Incompleto Universo
SonstigesAila lleva una vida normal centrada en sus estudios, su novio Max y las constantes peleas familiares. Sin embargo, todo cambia cuando Max desaparece de manera misteriosa. Aila se embarcará en un viaje lleno de misterio, amor, traición y pasión para...
