Cuando por fin, con la lengua fuera y el aliento entrecortado, llegamos a la casa de Cloe, la desesperación me golpea como un puño en el estómago al no encontrarla. La angustia se cierne sobre mí, nublando mi mente y llenándola de pensamientos oscuros. Sin pensarlo, decido correr hacia su casa, impulsado por un instinto primario que me grita que debo actuar.
—¡Corre, antes de que sea tarde! —le grito a Ades, mi voz resonando con una mezcla de miedo y urgencia.
Cada paso que doy se siente como un eco de mi creciente pánico, y a medida que me acerco, una sensación inquietante se apodera de mí. Al llegar, la escena que se despliega ante mis ojos es un golpe devastador: la casa de Cloe está rodeada de policías, sus luces parpadeantes iluminando la noche como un mal presagio.
Mi cuerpo comienza a deselerarse, como si el tiempo se hubiera detenido. Siento que mi corazón se detiene, un latido agonizante que parece querer dejar este mundo. Cada paso se vuelve más pesado, y la desesperación se convierte en un nudo en mi estómago.
Finalmente, logro reunir fuerzas y me acerco a la entrada, donde la angustia se hace palpable. Allí, en el umbral de la puerta, veo a la madre de Cloe, su rostro descompuesto por el dolor. Llora desconsoladamente, repitiendo una y otra vez palabras que se clavan en mi mente como dagas:
—¡No, no puede ser! ¡Cloe, por favor, vuelve!
El eco de su llanto resuena en mis oídos, y el terror se apodera de mí. La realidad de lo que ha sucedido comienza a hundirse en mi pecho, y el aire se vuelve denso, casi irrespirable. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué hay tantos policías? La incertidumbre me consume, y en ese instante, el mundo se siente como un lugar oscuro y aterrador, donde la esperanza parece desvanecerse.
Cada segundo se siente como una eternidad, y la imagen de Cloe, su risa y su luz, se convierte en un recuerdo doloroso que amenaza con desvanecerse.
Decido atravesar cada barrera que se interpone entre yo y mi mejor amiga. La adrenalina me impulsa, y aunque la policía intenta detenerme, me sacudo con fuerza y logro escapar. Ades se queda atrás, distrayendo a los agentes, y yo corro con el corazón en la garganta, cada latido resonando como un tambor de guerra en mi pecho. Al llegar a la habitación de Cloe, lo que encuentro es una visión que me deja helado. La imagen más desgarradora que he visto en mi vida se despliega ante mí, y el aire se me escapa de los pulmones. Allí, en el suelo, está el cuerpo de mi mejor amiga, sin vida. Sus ojos, una vez llenos de luz y alegría, ahora están en blanco, vacíos, como si la chispa de su ser se hubiera apagado para siempre.
El horror se apodera de mí al notar las múltiples puñaladas que marcan su cuerpo, cada una de ellas un testimonio cruel de la violencia que ha sufrido. La sangre, que antes era solo un color en la paleta de su habitación, ahora cubre el suelo y las paredes, tiñendo todo de un rojo oscuro y espeso. Su habitación, que solía ser un refugio de risas y sueños, ha dejado de ser blanca; ahora es un escenario de pesadilla, un lugar donde la inocencia ha sido brutalmente arrebatada, La sonrisa que solía iluminar su rostro se ha borrado, y en su lugar hay una expresión de terror que me rompe el alma.
La imagen de su cara, congelada en un instante de miedo, se graba en mi mente como una marca indeleble. La desesperación y el dolor me inundan, y siento que el mundo a mi alrededor se desmorona. En ese momento, el tiempo parece detenerse. La realidad se vuelve un torbellino de emociones, y el grito que se ahoga en mi garganta es un reflejo de la angustia que me consume. No puedo aceptar que esto esté sucediendo, que Cloe ya no esté aquí. La impotencia me abruma, y el vacío que deja su ausencia es un abismo oscuro del que no sé si podré salir.
En medio de la devastación, entre las risas y los sueños que ahora parecen ecos lejanos, me doy cuenta de la cruel realidad: una chica de tan solo 17 años ha sido arrebatada de su vida sin haber hecho nada para merecerlo. La injusticia de su partida me golpea con una fuerza abrumadora, y la culpa se enreda en mi pecho como una serpiente venenosa. ¿Podría haber hecho algo? ¿Podría haberla salvado? Las preguntas me atormentan, y el dolor se convierte en un peso insoportable.
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Incompleto Universo
De TodoAila lleva una vida normal centrada en sus estudios, su novio Max y las constantes peleas familiares. Sin embargo, todo cambia cuando Max desaparece de manera misteriosa. Aila se embarcará en un viaje lleno de misterio, amor, traición y pasión para...
