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Capitulo 11: Miedo.




















Minho se giraba en la cama. No era la primera vez que se encontraba así, con el insomnio arrastrándolo a una espiral de pensamientos que parecían no tener fin. A lo largo del día, había tratado de concentrarse en las tareas que Christopher les había asignado, pero, al caer la noche, todo volvía a su cabeza: la preocupación, el miedo, el resentimiento. Le preocupaba que Christopher cargara con todo el peso del grupo, que se consumiera poco a poco, o peor aún, que terminara infectado como tantos otros. Nadie era inmune al cansancio, ni siquiera él, a pesar de lo que pretendiera hacer creer.

Desde que sus dos equipos se habían unido, Minho había intentado ser lo más útil posible. Pero, al ver a Christopher tomar las riendas de todo, notó cómo su propia autoridad se desvanecía. No le molestaba que Christopher fuera el líder; en realidad, lo admiraba por su capacidad de organización, su habilidad para mantener la calma en medio del caos. Pero con el tiempo, había empezado a ver lo que nadie más parecía notar: Christopher no podía hacerlo todo solo. Minho había intentado razonar con él en varias ocasiones, pero cada vez se encontraba con la misma respuesta fría y controlada. La misma postura seria, como si nada lo afectara.

Caminó hacia la ventana y se quedó mirando la oscuridad del exterior. Solo las sombras de los edificios se veían a lo lejos. El plan para el día siguiente era simple en teoría: Christopher iría a la ferretería a buscar suministros, mientras los demás seguían con sus tareas asignadas. Hyunjin y Changbin empezarían a cavar una zanja para reforzar la seguridad del lugar; Seungmin y Jeongin leerían los manuales que habían encontrado para aprender más sobre supervivencia; Jisung y Félix harían guardia, atentos a cualquier ruido o movimiento sospechoso. Y él, se encargaría de coordinar todo en ausencia de Christopher.

Pero no podía evitar sentir que algo estaba mal. ¿Cómo era posible que Christopher asumiera el trabajo más peligroso, el más agotador, mientras los demás permanecían relativamente seguros? Claro, el plan sonaba razonable si uno lo miraba desde afuera. Pero Minho lo conocía mejor. Sabía que, si las cosas salían mal, Christopher lo enfrentaría solo, tal como había hecho desde el principio. Y eso lo aterraba.

—No puedo dejar que haga esto —murmuró, apretando los puños.

Antes de darse cuenta, Minho ya había salido de su habitación. Caminaba por el pasillo en dirección al apartamento donde dormían Christopher y Jeongin. Había pasado suficiente tiempo aguantando su frustración. Necesitaba hablar con él, y tenía que ser ahora. De alguna manera, iba a convencerlo de que no fuera solo. No le importaba lo que Christopher dijera o hiciera, no pensaba permitirlo.

Al llegar a la puerta, levantó el puño para tocar. Dudó por un momento. Christopher no era fácil de convencer. Minho lo sabía, pero esta vez tenía que hacerlo. Respiró hondo y golpeó suavemente la puerta. No tuvo que esperar mucho antes de que Christopher abriera. Como siempre, su expresión era seria, y parecía sorprendentemente alerta para alguien que acababa de ser despertado en mitad de la noche.

Christopher lo miró, su ceño ligeramente fruncido. —¿Qué pasa?

—Tenemos que hablar —dijo Minho, su voz más firme de lo que esperaba. Sentía cómo su frustración empezaba a crecer, pero se obligó a mantener la calma.

Christopher suspiró y abrió la puerta lo suficiente como para que Minho pudiera entrar. Jeongin dormía profundamente en la otra cama, y Minho trató de no hacer ruido mientras caminaba hacia el centro de la habitación. Christopher cerró la puerta tras de él, cruzándose de brazos.

—Es tarde —murmuró Christopher, su tono era más bien neutral—. ¿No podías esperar a mañana?

Minho negó con la cabeza. —Voy contigo a la ferretería mañana. No pienso quedarme aquí mientras tú te arriesgas solo.

Infectados_Banginho.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora