Capítulo 13: Amenaza
La oscuridad caía rápido mientras las calles se volvían más desoladas. A medida que se alejaban del refugio, el silencio que los envolvía parecía cargar el aire de una presencia opresiva. Los zombis eran cada vez más frecuentes, como si una fuerza invisible los estuviera guiando hacia las últimas almas humanas en pie. La sensación de peligro aumentaba a cada kilómetro que recorrían. Minho mantenía la mirada fija en las sombras de los edificios que pasaban rápidamente a ambos lados del vehículo, tratando de no ceder al instinto de pedirle a Christopher que regresaran.
—¿En serio necesitamos tantas armas? —la pregunta se le escapó de los labios casi sin pensarlo, apenas un murmullo que intentó camuflar su creciente ansiedad. No era la primera vez que lo preguntaba, pero la urgencia en su voz ahora era palpable.
Christopher, sin apartar la vista del camino, continuó conduciendo con una calma que resultaba casi irritante. A diferencia de Minho, él parecía estar en su elemento. Sus ojos escudriñaban el entorno con una frialdad calculadora, moviéndose de un lado a otro como los de un depredador evaluando su territorio. Había algo en esa tranquilidad que inquietaba a Minho más que la amenaza misma de los zombis.
—Sí —respondió Christopher, lacónico.
La respuesta fue tan breve y carente de emoción que Minho sintió un chispazo de frustración. Apretó las manos en el borde del asiento, tratando de no perder la compostura.
—Pero, tenemos niños en la base —repitió, alzando la voz un poco más esta vez—. No creo que debamos llevar tantas. No tiene sentido armarlos como si fuéramos a la guerra.
El silencio que siguió fue insoportable. Minho esperó, con el corazón latiéndole en los oídos, a que Christopher dijera algo. Pero su compañero simplemente mantuvo su atención en el camino. Las luces del carro proyectaban sombras extrañas y distorsionadas en los edificios vacíos, creando figuras que parecían moverse y retorcerse en la penumbra. A Minho le costaba diferenciar qué era real y qué era un juego de luces. Las calles estaban llenas de escombros, autos volcados y cuerpos putrefactos que se movían lentamente, atraídos por el sonido del motor. El eco de los gruñidos resonaba como un lamento distante, reverberando en el aire helado de la noche.
Finalmente, Christopher habló, y su voz fue tan baja y neutral que a Minho casi se le erizó la piel.
—Cada uno debería tener al menos una. Incluso Jeongin.
Minho sintió como si el estómago se le encogiera. Se giró bruscamente en su asiento, observando el perfil inmutable de Christopher a la luz tenue del tablero del carro. El rostro de su compañero estaba parcialmente sumido en sombras, haciendo que pareciera aún más inescrutable.
—¿Jeongin? —su voz sonó débil, casi ahogada—. ¡Jeongin es prácticamente un bebé! No puedes pensar en darle un arma. No puedes estar hablando en serio...
Christopher mantuvo la vista al frente, sus manos firmes en el volante. A diferencia de Minho, no parecía perturbado por la conversación. De hecho, no parecía perturbado por nada. Era como si una capa de hielo lo cubriera, aislándolo de las emociones humanas que Minho sentía como un torrente. Cuando Christopher volvió a hablar, sus palabras fueron pronunciadas con la misma calma que antes.
—Lo sé —dijo suavemente—, pero es la realidad. No podemos protegerlos a todos todo el tiempo. Necesitan saber defenderse. Aunque sea un niño.
Minho sintió que su pecho se contraía. ¿Así que eso era? ¿Era lo que se habían vuelto? Personas que entregaban armas a niños porque no había otra opción. La imagen de Jeongin sosteniendo una pistola con sus pequeñas manos, sus ojos grandes y asustados, llenaba su mente con un horror que casi le impedía respirar.
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Infectados_Banginho.
FanfictionLo soñé y quise hacerlo fic. Bangchan Top Minho Bottom Parejas secundarias: Changlix y hyunsung
