Capitulo 4

171 28 12
                                        

Capítulo 4

—Ven, pasa, siéntete cómodo.

Namjoon abrió la puerta y dejó pasar al chico.

Era la primera vez que alguien, aparte de sus amigos o Jess, entraba a su apartamento. Se sentía nervioso, incómodo.

Dejó la mochila sobre la mesa pequeña en medio de la sala y ayudó a Seokjin a sentarse en el sofá para que pudiera descansar.

Luego fue directo a la cocina y volvió con un vaso de agua.

— Debes tomar tu medicina para ese dolor de cabeza.

Regresó hasta donde estaba su nuevo inquilino y no pudo evitar notar la forma en que el chico observaba todo con curiosidad.

El apartamento era sencillo: una sala de estar con un televisor pequeño y un sofá medianamente largo, donde Yoongi y Jungkook solían quedarse a dormir cuando llegaban borrachos.

Una mesa pequeña donde a Namjoon le gustaba comer mientras veía televisión, siempre que sus tareas o el señor Davis se lo permitían.

Algunas fotografías colgaban en la pared, recuerdos dispersos.

Luego estaba el rincón de la cocina: un lavaplatos, una cocina eléctrica y una refrigeradora diminuta.

Por último, su cuarto, que incluía un baño. Todo lo justo. Un lugar perfecto para una sola persona.

Namjoon se sintió algo nervioso cuando los ojos del chico se detuvieron en él.

Tomó el vaso de agua y al entregárselo, sus manos se rozaron. Seokjin se llevó la pastilla a la boca sin decir nada.

—Oh, cierto. Tengo que ir a la tienda a comprar algo para comer. ¿Te parece si voy ahora? Espera aquí, no tardo —dijo Namjoon, sin esperar respuesta.

Tomó sus llaves, se puso el abrigo y salió corriendo a la calle.

Diablos. Esto era demasiado. Estaba atrapado con alguien que no conocía, en su propio espacio, en su refugio.

Nunca había querido compartir apartamento ni con sus amigos. Le molestaba que llegaran sin avisar, que invadieran sin preguntar.

Y ahora estaba haciendo justo eso. Con alguien que no sabía ni de dónde había salido.

¿Por qué él?

¿Por qué tenía que pasarle esto justo a él?

¿Por qué ahora?

Miró al cielo, como si esperara una respuesta que, por supuesto, no llegó. Suspiró, bajó la mirada hacia la tienda frente a él y entró. Fue directo al pasillo de higiene personal.

Tomó un cepillo de dientes y, tras dudar un momento, una bolsa de calzoncillos con tres pares en colores neutros. Titubeó frente a las tallas. No tenía idea de cuál usaría el chico, así que eligió la misma que usaba él.

No pensaba compartir su ropa interior con nadie.

Después caminó por el área de comestibles. Tomó pan, leche, huevos, algunos vegetales, sopas instantáneas, pollo, carne, una cerveza y botellas de agua.

Fue directo a pagar, pero antes de llegar a la caja se detuvo, comprar había sido rápido. ¿Debería llevar algo más? se preguntó. Pero no se le ocurrió nada.

Esto es ridículo, pensó. Es mi apartamento. ¿Por qué tendría que sentirme incómodo?

Lo dejaría quedarse por ahora. Mañana le diría la verdad, quizá podría ayudarlo a encontrar a su familia.

Closer (Namjin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora