Un accidente deja a Seokjin atrapado en un vacío de recuerdos, donde Namjoon, sin querer termina fingiendo ser su novio, sin embargo, la cercanía entre ambos despierta emociones inesperadas.
A medida que la verdad sale a la luz, su vínculo se tamb...
La mayoría de las personas que están en una relación no saben que están en una relación tóxica. Y si lo saben, muchas veces no pueden salir de ella.
Psicólogos aseguran que el 70% de las relaciones actuales presentan algún tipo de dependencia emocional, y con el tiempo, esa dependencia se transforma en toxicidad.
Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Seokjin. Llevaba dos años en una relación que, poco a poco, se había ido desgastando.
Él no lo veía. No sabía que lo único que necesitaba era un pequeño empujón para salir de ahí. Y como suele pasar cuando uno no escucha, la vida decidió hablar más fuerte.
Por eso le dio lo que necesitaba... en forma de una zancadilla brutal que lo dejó doce horas en coma.
*
QUINCE MINUTOS ANTES DE
—¿Taehyung, quieres parar?
—Déjame en paz
—No, quiero que hablemos
—No quiero hablar contigo ahora.
Taehyung por fin se detuvo. Giró sobre sus talones y clavó la mirada en Seokjin, que llevaba al menos quince minutos persiguiéndolo sin descanso.
—Siempre haces lo mismo
—¿Yo hago lo mismo? ¿Qué exactamente?
Taehyung se cruzó de brazos, claramente molesto. Sus fosas nasales se abrían y cerraban con cada respiración agitada, aún alterado por haber intentado escapar de su novio.
—Siempre terminas huyendo como un maldito cobarde.
—No soy un cobarde solo estoy harto
—No, te equivocas. El que está harto soy yo. Siempre soy yo el que corre detrás de ti, pero ya me cansé. No pienso hacerlo más.
Seokjin se dio la vuelta, dándole la espalda. Sabía que mentía, siempre terminaba detrás de él, como si no pudiera evitarlo.
Ese estúpido marciano de cabello castaño lo volvía loco en más de un sentido. Era tan ridículamente celoso que cruzaba la línea entre lo tierno y lo alarmante. Y aunque Seokjin solía reírse de eso... últimamente empezaba a hartarse de verdad.
—Está bien, puedes ir detrás de tu nuevo novio: Hoseok, si eso prefieres.
Taehyung le lanzó una última mirada de "púdrete" a la espalda de Seokjin antes de seguir su camino.
Seokjin esperó cinco segundos. Nada. Ni un paso, ni un suspiro. Entonces se dio la vuelta... y lo vio. Taehyung ya casi había cruzado la calle.
Sin pensarlo, Seokjin echó a correr tras él. El impulso lo desbordó. Cuando lo alcanzó, lo sujetó con fuerza del brazo y lo giró con tal ímpetu que Taehyung casi perdió el equilibrio.
—No he terminado contigo
—Yo sí, he terminado contigo y con esta estúpida relación.
Seokjin se quedó quieto, desconcertado. Aquellas frases no eran nuevas, las había oído antes. Pero la forma en que Taehyung lo miraba, con una mezcla de dolor y determinación, le hizo pensar que esta vez, tal vez, sí iba en serio.
—¿A si? Bien, iré tras quien sea entonces y tú estarás solo y perdido sin mí.
Mientras seguía hablando Taehyung lo miró por última vez y corrió calle abajo.
—Nadie más te ayudará a hacer limpieza en tu asqueroso apartamento, no te cocinaré más, puedes morirte de hambre porque ni siquiera sabes hervir agua, encontraré a alguien más alto, más guapo y mucho más fuerte que tú y después tú serás quien venga corriendo, serás tú quien me suplique, tú y nadie más que tú...
Dejó de gritar al darse cuenta de que estaba hablando solo. Miró a su alrededor, pero no había rastros de su ahora exnovio. La angustia le golpeó el cuerpo como una ola helada.
Sintió un vacío en el estómago, y el pecho comenzó a dolerle. Miles de pensamientos lo invadieron.
Se preocupaba por Taehyung. Vivía prácticamente solo, sin familia, salvo una anciana a la que llamaba abuela.
No tenía muchos amigos ni un gran trabajo. Lo que ganaba apenas le alcanzaba para pagar la renta de su pequeño cuarto de cinco por cinco metros.
Tenía una beca gracias a sus buenas calificaciones, que debía mantener a toda costa. Y sin él cerca... Jin pensó que no podría salir adelante.
Él lo obligaba a estudiar, le cocinaba, le ayudaba a limpiar el "apartamento" para que, al llegar de trabajar, al menos tuviera un lugar digno donde descansar. Recordar todo eso le rompió el corazón en millones de pedacitos.
Pero tenía que dejarlo ir, ¿cierto?
Taehyung necesitaba madurar, aprender a valerse por sí mismo. Si eso lo ayudaba, entonces Seokjin debía soltarlo.
Amar también es aprender a soltar...
Eso fue lo que se repitió una y otra vez mientras caminaba hacia la salida opuesta, por donde Taehyung se había ido.
Dos, cinco pasos... y se detuvo.
Alzó la vista. El cielo morado parecía contenerlo todo. Se giró. Y comenzó a correr calle abajo con el corazón latiéndole con fuerza, ahí estaba de nuevo, corriendo detrás del chico que le hacía la vida imposible.
Pensó que, aun con todo eso, no podía dejarlo ir.
A lo lejos, el semáforo seguía en verde. Decidió cruzar sin dudar.
Después de eso, todo fue tan rápido que Seokjin no supo más de nada. Su cuerpo salió disparado varios metros hacia adelante, golpeado por una motocicleta.
Su último pensamiento fue que tenía que alcanzarlo.
(Capítulo exitosamente editado ;))
- NUESTRO PROTAGONISTA NUMERO: DOS
que guapo, verdad (carita derretida)
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