Capítulo 11

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Capítulo 11

—¿Tienes hambre?

—Tengo un poco de sueño.

—Puedes dormir en mi hombro, falta mucho para que lleguemos.

—Estoy bien. Me gusta mirar por la ventana.

Sin embargo, un bostezo lo delató.

—Deberías dormir un poco —repitió Namjoon con una sonrisa.

—De acuerdo... quizá solo cierre los ojos durante diez minutos.

Seokjin apoyó la cabeza en el hombro del chico alto y cerró los ojos. Namjoon no tardó en notar cómo su respiración se volvía más lenta, más profunda.

Miró hacia abajo, al hacerlo, se encontró con una de las vistas más hermosas que había presenciado: los ojos de Seokjin cerrados, sus pestañas oscuras rozándole las mejillas, que estaban teñidas de un rosa suave por el frío, al igual que sus labios.

Parecía demasiado perfecto para ser real.

Suspiró y se obligó a desviar la mirada hacia la ventana. El paisaje nevado combinaba a la perfección con el clima helado.

A Namjoon le gustaba el frío; prefería mil veces eso al calor. Seokjin, en cambio, lo odiaba. Siempre se quejaba del clima, y aún faltaban diciembre y enero, el clima solo empeoraría. Namjoon sonrió ante el pensamiento.

Sacó su teléfono y le escribió a su madre:

"Llegaremos justo para la cena. ¿Podrías preparar una habitación extra? No voy solo."

Mensaje enviado. Bloqueó la pantalla y cerró los ojos también.

Camino a casa de la madre de Namjoon, el viaje era de al menos cinco horas. Habían elegido el tren porque a Seokjin le encantaba viajar así.

Namjoon pensó que su auto habría sido más cómodo, pero quería verlo feliz, disfrutando de las vistas a las montañas. Y, al final, no era tan mala idea: no tenía que preocuparse por la gasolina ni por el motor sobrecaliente.

Él también necesitaba descansar. No había dormido nada la noche anterior. La imagen de Taehyung, furioso al saber que su novio estaba con alguien más, lo había mantenido en vela.

No quería ser el villano en esta historia, pero tampoco estaba dispuesto a hacer lo correcto. Había intentado no pensar, cerrar los ojos, dormir... pero no lo logró. Amaneció sin haber pegado un ojo.

La respiración lenta de Seokjin le acariciaba el cuello, y el calor de su cuerpo, tan próximo, lo relajaba. Namjoon sintió cómo el cansancio le ganaba. Sus ojos de repente empezaron a cerrarse sin resistencia.

*

Seokjin abrió los ojos y enfocó la vista en sus manos. Estaban envueltas en la bufanda azul. La tela, afelpada y tibia, le había protegido del frío.

Sonrió.

Al parecer, Namjoon se la había colocado con cuidado mientras dormía. Pensó que era un gesto muy suyo: silencioso, atento, lleno de ternura.

Le gustaban esas pequeñas cosas que Namjoon hacía por él. Cómo ofrecerle agua sin que lo pidiera. O cuando apoyaba la mano sobre su rodilla para tranquilizarlo

Lo cerca que se quedaba sin apenas poder moverse, cuando tenía un doloroso episodio de dolor de cabeza.

Le gustaba cuando decía que su rostro era una obra de arte. Seokjin pensaba que era una exageración... pero a veces, solo a veces, le gustaba creer que tal vez tenía razón.

Closer (Namjin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora