Capítulo 6

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Capítulo 6

A Namjoon lo despertó el insistente sonido de su teléfono. Frunció el ceño sin abrir los ojos y estiró el brazo, buscando el aparato que no dejaba de sonar.

Todavía intentaba recuperarse de la difícil noche del viernes. Ayer, después de cenar, tanto él como Seokjin se fueron directo a dormir: estaban exhaustos.

Seokjin apenas comenzaba a recuperarse, y eso sin contar la amnesia temporal y los dolores de cabeza repentinos que, cuando llegaban, podían ser tan intensos que lo dejaban paralizado.

Namjoon estaba agotado, física y mentalmente. Pero la vida no se detiene solo porque algo ha cambiado. Por eso, su profesor, el señor Davis, lo estaba llamando en pleno domingo a las nueve de la mañana.

— Buenos días, profesor

—Buenos días, Kim.

Saludo su profesor muy alegremente, Namjoon miró su teléfono para comprobar que no era lunes sino domingo y pensó que preferiría morir a tener que hacer algo en domingo.

—Lamento mucho molestarte un domingo.

Aquí viene pensó y cerró sus ojos preparándose para lo peor.

—No se preocupe. ¿Cómo puedo ayudarlo?

Abrió sus ojos al escuchar la risa del molesto hombre al otro lado de la línea.

—Lo siento. — Se disculpó por reírse. — ¿Te desperté, Namjoon?

—No, ya estaba despierto, solo estaba meditando un poco en la cama. —Namjoon mintió.

—Qué bueno entonces, ¿Cómo estás, tienes un plan para hoy?

—¿Un plan? No, aún no.

Namjoon respondió con cautela, sin estar seguro de querer escuchar lo que vendría después.

—Qué bien, escucha, tengo que dar una conferencia, más bien es algo así como una charla sobre la importancia de los idiomas, pero no puedo asistir y es muy importante que alguien lo haga.

—Señor Davis... —Comenzó, pero el hombre lo interrumpió.

—Toda la junta de la embajada americana estará allí y no puedo enviar a nadie más que a ti.

—¿La embajada americana? Se refiere a...

—Sí, a sus fundadores, querías que te refiriera con ellos ¿lo recuerdas?

Namjoon abrió los ojos y se sentó de inmediato. Siempre había soñado con trabajar en la embajada americana: no había nada más atractivo que ganar más de cinco mil dólares al mes y tener un horario de nueve de la mañana a dos de la tarde.

Pensaba que podía hacer cualquier cosa: traductor, diplomático, auxiliar administrativo, incluso empleado de limpieza.

Lo que fuera, con tal de alcanzar ese salario que tanto deseaba y que le permitiría vivir con comodidad. Así que, por supuesto, aceptaría encantado.

—Si, por supuesto, lo acuerdo

—Bueno, es tu oportunidad, ¿Qué dices? No puedo confiarle algo tan importante a nadie más que a ti.

—Iré. — Finalmente acepto.

—Te lo agradezco, les avisaré que enviaré a mi mejor subordinado, te enviaré un correo con los detalles.

—De acuerdo.

Colgó, y el mundo pareció detenerse. Namjoon se quedó pasmado, como si su mente necesitara tiempo para alcanzar lo que acababa de oír.

Closer (Namjin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora