Capítulo 20

121 27 0
                                        

Capítulo 20

Dios tardó seis días en crear el universo, al séptimo descansó. Namjoon tardó seis días en dejar de sentirse miserable, y al séptimo, por fin logró levantarse, caminar hasta la ducha y enfrentar el día por sí mismo.

Después de llorar, meditar y volver a llorar, creyó estar lo suficientemente lúcido para hacer algo al respecto.

Las palabras de Yoongi habían hecho efecto en él. Tarde, pero finalmente habían cumplido su cometido.

Namjoon estaba convencido de hacer algo para recuperar a Seokjin. Ese chico había sido todo lo que no estaba buscando, pero sin darse cuenta se convirtió en su hallazgo fortuito.

Y no estaba dispuesto, por nada del mundo, a perderlo.

Por primera vez en siete días, Namjoon se bañó, cambió y lavó las sábanas, incluso intentó cocinarse un huevo.

La tostada se quemó un poco, pero nada que no pudiera digerir. Quizá había tardado demasiado en reaccionar, solo rogaba que aún no fuera demasiado tarde. Deseaba que Seokjin le concediera siquiera cinco minutos para explicar todo.

Namjoon solo necesitaba una pequeña oportunidad para decirle que nada había sido mentira, mucho menos la parte en la que le confesó su amor. Esa era, en realidad, la verdad más importante que jamás había dicho.

La única razón por la que no lo había confesado antes era el miedo a perderlo. Fue cobarde, lo sabía, pero esperaba que Seokjin pudiera entenderlo.

Salió directo al apartamento de Seokjin. Estaba ansioso y nervioso, moría por verlo.

¿Cómo estaría Seokjin? ¿Lo habría extrañado siquiera una fracción de lo que él lo había extrañado? ¿Estaría dispuesto a darle una segunda oportunidad? ¿Todavía lo amaba?

Dios, eran tantas preguntas.

Las manos comenzaron a sudarle, los pies a temblar. No tenía idea de qué decir. Quizá empezar con un "te extraño, por favor dame una segunda oportunidad".

O tal vez ir directo al grano: "soy un estúpido, no te merezco, pero si no estás conmigo solo soy polvo en la nada".

Quizá eso lo haría reír, o llorar de vergüenza.

Quizá Seokjin simplemente se preguntaría por qué diablos estaría con alguien tan patético como Namjoon.

Todo eso lo pensaba mientras se acercaba a los bonitos y lujosos apartamentos. Ni siquiera sabía aún qué decir. Su mente le había jugado sucio durante todo el camino.

Cuando llegó, su nerviosismo se intensificó aún más. Aun así, estaba decidido: por nada del mundo daría un paso atrás.

Aparcó el auto y bajó de él. A mal paso darle prisa, y santos infiernos, ¡vaya que tenía prisa por ver a Seokjin!

Quería ver esos bonitos ojos cafés, volver a tocar su piel suave y sedosa. Dios, moría por besarlo, por probar esa delicada y deseada boca.

Tenía los labios más suaves de todo el jodido universo. Decir que Seokjin era hermoso era quedarse corto: el chico era más que eso, era perfecto.

Y si Namjoon no lograba recuperarlo, perdido sería lo mínimo que podría llegar a estar.

Namjoon estuvo al menos cinco minutos mirando el timbre, pensando en cómo comenzar a hablar una vez que lo tuviera enfrente.

Antes de siquiera intentar tocar el pequeño botón, respiró profundo y contó hasta diez. Solo entonces lo presionó.

Esperó diez segundos que le parecieron años, pero nadie atendió. Tocó nuevamente, contó hasta quince, y de nuevo, nada.

Closer (Namjin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora