Capítulo 13

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Capítulo 13

—¿Estás seguro?

—Lo estoy. Ahora vamos.

—¿Y tu mamá? —preguntó Seokjin con fastidio, la irritación evidente en su voz. Namjoon soltó un suspiro cansado.

—Ella está de acuerdo. Toma tus cosas, tenemos que irnos.

—Pero estoy bien, no tienes por qué preocuparte. Deberíamos quedarnos y...

—No mientas —lo interrumpió Namjoon, mirándolo con seriedad—. Puedo ver que te duele. Esa vena en tu frente lo delata.

Seokjin llevó la mano al lugar señalado. La maldita vena palpitaba con fuerza. Intentó relajarse, pero era imposible: el dolor lo consumía.

Desde la madrugada, el dolor lo había estado atormentando; era tan intenso que tuvo que levantarse a tomar algo para calmarlo.

Namjoon dormía como una piedra y no se enteró hasta la mañana, cuando notó la extraña actitud callada de Seokjin.

A pesar de que habían llegado apenas ayer por la tarde, Namjoon no podía pensar en otra cosa que en su salud. Tras hablar con su madre, tomó la decisión de regresar a la ciudad al mediodía para asegurarse de que lo viera un médico.

—Liz estaba tan contenta de tenerte aquí... —dijo Seokjin, sintiéndose culpable por arruinar la visita.

Namjoon suspiró de nuevo. Tenía experiencia lidiando con personas obstinadas; bastaba recordar al profesor Davis, que tantas veces lo había hecho perder la paciencia. Pero había aprendido a controlar su irritación.

Inspiró hondo y se acercó a él.

—Mamá estará feliz si regresamos para Navidad.

Seokjin lo miró sorprendido. No esperaba que lo invitaran a pasar las fiestas, pero la sola idea de volver lo hizo sonreír.

—¿Vendrás conmigo, cierto? —preguntó Namjoon, apartando un mechón oscuro de su frente. El toque suave casi hizo que Seokjin cerrara los ojos.

—Si es lo que quieres, sí.

—Lo quiero.

Namjoon deslizó la mano por su cabello, acariciándolo con ternura antes de inclinarse para dejar un fugaz beso en la frente de Seokjin.

La discusión había terminado. Empacaron el resto de sus cosas: el tren salía a la una y debían darse prisa para llegar a la estación.

—¿Estás listo? —preguntó Namjoon.

Seokjin asintió, echando un último vistazo a la habitación antes de seguirlo abajo, donde su madre los esperaba.

—Lamento que tengamos que irnos —dijo Seokjin cuando la mujer lo abrazó con calidez.

—No te preocupes, cariño. Lo importante es que te mejores para que vuelvas en Navidad.

—Lo haré

Prometió, hundiéndose en los brazos de la madre de Namjoon. El joven sonrió al verlos: parecía que su mamá se llevaba mejor con Seokjin que con él, y eso le encantaba.

—Ten cuidado —dijo Liz al abrazar a su hijo.

—Siempre lo hago.

—Cuida de él —susurró en su oído—. Los veré en un mes.

*

—Jin, despierta, ya llegamos —susurró Namjoon con suavidad.

Seokjin había dormido todo el trayecto; por fortuna, el dolor de cabeza parecía haber cedido un poco.

Closer (Namjin)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora