Capítulo 12
—Mamá, estoy aquí —anunció Namjoon al entrar en la casa.
Seokjin caminó detrás de él, sintiéndose un poco nervioso. Pero al mirar a su alrededor, el nerviosismo se transformó en entusiasmo.
La casa estaba adornada justo como Namjoon había dicho: miles de luces chillonas parpadeaban al ritmo de una musiquita navideña que Namjoon detestaba tanto que solía encerrarse en su habitación.
Pero a Seokjin le encantaba. Estaba maravillado con el enorme árbol blanco en la sala, las figuritas de Rodolfo el reno, el Santa regordete, los regalos envueltos con esmero bajo el árbol.
Todo era una maravilla.
—¡Oh, cariño!
Exclamó una señora que salió corriendo desde la cocina para abrazar a Namjoon. Llevaba un delantal blanco y sus manos estaban cubiertas de harina
—Llegas justo a tiempo, la cena estará lista en unos minutos.
—Qué bien, porque tenemos hambre —dijo Namjoon, haciéndose a un lado para presentar a su invitado.
—¡Pero mira qué chico tan lindo has traído contigo! —dijo la señora con una sonrisa amplia.
Seokjin sonrió ante el cumplido y aceptó el abrazo cálido que ella le ofrecía.
—No avisaste que traerías a un chico tan guapo
—Mamá — Namjoon exclamó con vergüenza. — Su nombre es Jin. Jin, mi mamá.
—Lamento venir sin avisar.
—Por favor, siéntete como en casa.
—Gracias señora Kim
—Oh, por favor, llámame, Liz —respondió ella, volviendo apresurada a la cocina.
Namjoon dejó sus cosas a un lado y siguió a Seokjin, que había ido tras Liz.
—Espero que te gusten los ñoquis, Jin. Mi madre solía cocinármelos cuando era niña; ella vivió en Italia cuando era joven.
Seokjin miró a Namjoon, después se acercó a Liz con confianza y miró lo que estaba cocinando, el delicioso olor a salsa lo envolvió enseguida.
—Nunca los he probado —dijo con honestidad. —Huele bien. ¿Necesita ayuda con algo?
—Jin es muy bueno en la cocina
Dijo Namjoon mientras abría el refrigerador para sacar dos refrescos de limón y ofrecerle uno a Seokjin
—¿Cocinas? —Liz preguntó encantada.
—Sí... bueno, un poco.
—No mientas. Eres realmente bueno.
—Entonces deberías aprender de él.
—Prefiero comer su comida —bromeó Namjoon.
Liz le lanzó un tomate, que él atrapó con una risa.
—No tienes remedio —dijo con fingida desaprobación, que pronto se transformó en una sonrisa—. Jin, cariño, ¿me ayudarías con la ensalada?
Seokjin asintió y, siguiendo sus instrucciones, preparó una ensalada de rúgula y aceitunas con aceite balsámico.
Estaban terminando de poner la mesa cuando se escuchó la puerta abrirse.
—Hola, ya estamos aquí.
Seokjin miró a las dos personas que acababan de entrar. Un hombre muy alto, casi dos metros, y a su lado una mujer rubia, pequeña.
ESTÁS LEYENDO
Closer (Namjin)
Fiksi PenggemarUn accidente deja a Seokjin atrapado en un vacío de recuerdos, donde Namjoon, sin querer termina fingiendo ser su novio, sin embargo, la cercanía entre ambos despierta emociones inesperadas. A medida que la verdad sale a la luz, su vínculo se tamb...
