Un accidente deja a Seokjin atrapado en un vacío de recuerdos, donde Namjoon, sin querer termina fingiendo ser su novio, sin embargo, la cercanía entre ambos despierta emociones inesperadas.
A medida que la verdad sale a la luz, su vínculo se tamb...
Hola antes de dejarles el capítulo final quería decirles algunas cosas:
-Acabo de subir otra Ff por si quieren pasar a leerla también >.<
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Ahora sí, gracias por acompañarme hasta el final.
Capítulo final
Estaba aquí. El día más fastidioso de todo el año para Namjoon había llegado: la Navidad.
Porque no era suficiente estar hecho un desastre con el corazón roto, claro que no; además de tener que soportar vivir su vida sin saber nada de Seokjin, ahora tenía que aguantar las lucecitas parpadeantes de colores y la molesta melodía cursi sobre un señor gordo trayendo regalos.
Namjoon amaba a su madre, pero no la soportaba en Navidad. Liz, quien desde muy temprano se levantaba para limpiar y cocinar para que la cena estuviera lista alrededor de las seis de la tarde
Disfrutaba poner una enorme mesa de casi dos metros en el jardín, donde, por supuesto, todos los vecinos eran más que invitados. Y aunque no todos asistían, al menos la mitad siempre acompañaba a la familia Kim en la cena.
Por eso Namjoon prefería encerrarse en su habitación todo el tiempo que le fuera permitido, aunque de vez en cuando su madre lo llamaba para que le ayudara con algún favor.
Esta vez esperaba que lo dejara en paz por lo menos hasta el mediodía. Sin embargo, no tuvo mucha suerte: alrededor de las diez y media su madre lo llamó desde la cocina.
Con un suspiro de derrota bajó a ver qué necesitaba, mientras revisaba un mensaje que había llegado a su teléfono un segundo después.
—Joon, ¿a qué hora vendrá Jin? —Namjoon palideció ante la inesperada pregunta.
Había estado evadiendo hablar sobre el precioso pelinegro desde que había llegado hacía unos días, aunque no podía simplemente fingir que no existía; su madre ya se había encariñado con Seokjin.
—No creo que venga, mamá —respondió finalmente, llevándose la mano a la parte posterior de la cabeza.
—¿Qué pasó? —preguntó ella.
Namjoon hizo una mueca y entonces ella mágicamente lo supo, o intuyó que habían peleado.
—Oh, cariño —dijo la dulce mujer mientras se acercaba a abrazar a su hijo.
Namjoon se dejó abrazar; no lo admitiría, pero ese abrazo era todo lo que necesitaba.
—¿Estás bien?
—Sí, solo fue una pelea —explicó Namjoon, sin querer dar detalles. No se sentía preparado para hacerlo, no aún.
—No te preocupes, mamá —dijo, alejándose para después poner una falsa sonrisa en su rostro. Sabía perfectamente que no había retorno, pero no quería decirlo en voz alta.