<Namjoon>
En un mundo donde la incertidumbre es la única constante, la capacidad de predecir el futuro se convierte en un arte y una ciencia.
Namjoon no tenía idea de lo que ocurriría en unas horas. Caminaba por el campus aquella tarde de viernes con el ceño fruncido y los pasos pesados, aún irritado.
Se dirigía al despacho del profesor Davis, su estricto maestro de inglés, quien —según él— lo había "obligado" a ayudar a calificar exámenes. Aunque sí era honesto consigo mismo...
¿realmente lo había obligado?
Por supuesto que el profesor pediría ayuda a su leal y astuto tutor (O sea, a él). Lo que Namjoon no se explicaba era por qué tenía que dedicar su viernes a castigar la mediocridad ajena.
Namjoon estaba en su último año de universidad, así que había empezado a involucrarse en tareas extracurriculares con la esperanza de obtener, en algún momento, una carta de recomendación del profesor Davis.
Ese hombre tenía demasiada influencia allá afuera. Namjoon era inteligente, sí, pero también sabía que la inteligencia no bastaba: lo que le faltaba era poder. Su única "influencia" se limitaba a sus tontos mejores amigos, y eso, francamente, daba pena.
El profesor, en cambio, era un tipo que conocía a empresarios de renombre, fundadores de universidades, viejos aristócratas con apellidos que abrían puertas. Claramente podía ayudarlo... siempre y cuando Namjoon lograra venderle su alma.
Por eso, aunque estuviera molesto, seguía caminando tan rápido como sus pies le permitían, rumbo a la oficina del profesor
—¡Puto frio!
Se quejó en voz baja y acomodó la bufanda color índigo que llevaba al cuello, un regalo hecho a mano por su abuelita, que vivía en Inglaterra.
Como casi no se veían, ella se la había enviado por correo. Le llegó en pleno verano, cuando el calor hacía imposible siquiera pensar en usarla, pero ahora, en octubre, por fin podía llevarla puesta.
Aunque el frío apenas comenzaba a insinuarse, esa tarde parecía enero: ese tipo de frío que te hace pensar que podrías morir de hipotermia en cualquier momento.
Con un suspiro largo, casi de medio minuto, Namjoon miró su reloj: cinco y media. El sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo de dorado.
Las hojas, del mismo tono, cubrían el suelo y dejaban a los árboles desnudos. Era una vista que normalmente disfrutaba, pero hoy... hoy no le provocaba nada más que irritación.
-Debería de estar en camino a ver a Jess. –
Murmuró para sí mismo, con una mezcla de frustración y fastidio, mientras seguía caminando. Y entonces, como si la vida se estuviera burlando de él con una sonrisa torcida, su teléfono comenzó a sonar.
—¿Jess?
—¿Dónde estás, Kim Namjoon? — Se escucho la voz de una mujer al otro lado de la línea. —
—Estoy en la universidad, te mencioné que vendría. Lo hice, ¿cierto?
—Sí, lo hiciste, pero te estoy esperando.
Namjoon suspiró con frustración. Sabía que sus amigos lo esperaban en la fiesta anual de Halloween en casa del infame Min Yoongi, el tipo al que todos le tenían miedo, pero de algún modo siempre lograba que todo el mundo asistiera.
Este año, por primera vez, Namjoon se quedaría fuera. Ya les había dicho que no contaran con él. Gracias, profesor Davis, por arruinarle el viernes.
ESTÁS LEYENDO
Closer (Namjin)
Fiksi PenggemarUn accidente deja a Seokjin atrapado en un vacío de recuerdos, donde Namjoon, sin querer termina fingiendo ser su novio, sin embargo, la cercanía entre ambos despierta emociones inesperadas. A medida que la verdad sale a la luz, su vínculo se tamb...
