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Dereck

-Mi madre es la que más se preocupa por mí. A pesar de los años que llevo compitiendo, todavía le cuesta ver ciertas partes de mis carreras. Se aterra al verme encima de una motocicleta a toda velocidad. Y, claro, no puedo culparla. No recuerdo demasiado bien cuando, pero hace unos años se sentó conmigo y me pregunto por qué elegí hacer esto, el correr me refiero. Y ciertamente no siento que yo lo haya elegido, simplemente siempre ha sido parte de mi vida al igual que mi color de ojos, al igual que sus pecas y al igual que todo.

»Corro desde que tengo memoria. A veces siento que, y quizá suene como un idiota, pero creo que incluso antes de ser Dereck ya tenía el número veintiuno cosido al pecho. No literal, claro. Pero siempre ha estado ahí, como si fuera la parte más importante de mí. Cuando estoy sobre la motocicleta y voy a toda velocidad, mi mente se apaga. Conducir me sale natural. Y, siendo honesto, no tengo ni idea de quién sería si no hiciera todo esto.

-Y... corte -dijo Jayce con una risa ligera, asomándose detrás de la cámara-. Tomen un descanso, todos. Ha estado excelente.

Joder tenia el culo plano de estar ahi sentado.

Dejé de sonreír y sentí mis mejillas relajarse al fin, adoloridas de estar congeladas en la misma expresión. Habíamos pasado horas grabando lo que, según entendí, era el inicio del documental: mis comienzos, mis padres, mi recorrido... Lo básico, bla bla bla. Hablar de mí durante horas no es precisamente mi hobby, sobre todo con treinta personas mirándome en silencio y seis cámaras apuntándome desde todos los ángulos. Aunque, siendo justo, Jayce hizo que todo fuera bastante llevadero. Eso sí, esos malditos focos... cada vez que giraba la cabeza, sentía que me dejaban medio ciego. Pero bueno, detalles.

Me levanté. Una asistente me dio una botella de agua que me apresure a abrir mientras revisaba el estudio.

Tomé un largo sorbo de agua mientras daba algunos pasos lentos lejos de la escenografía en lo que intentaba encontrar a Ethan entre toda la gente que había en aquella sala sin parecer un imbécil al quedarme quiero y mirarlos a todos. En realidad, no me importaría el hecho de no encontrarlo si el cabrón no tuviera mi móvil ni mis cigarrillos.

Seguía mirando alrededor, esquivando gente que iba de un lado a otro con auriculares puestos y tabletas en la mano. El estudio era un caos organizado, pero Ethan no aparecía por ningún lado. Genial. Tomé otro sorbo de agua, esta vez más corto, y revisé mentalmente dónde lo había visto por última vez.

Quizás estaba en la esquina del set donde se encontraba una mesa con comida. Caminé hacia allí, y...nada. Tampoco estaba en la zona de maquillaje porque ya lo hubiera visto si fuera así.

-Ethan como te hayas ido con mis cosas voy a matarte -murmure.

Miré mi botella, casi vacía. Tres minutos. Si no lo encontraba en ese tiempo, me largaba afuera a buscarlo.

Me apoyé contra una pared, cruzándome de brazos. Al menos no tenía cámaras apuntándome esta vez. Cerré los ojos por un momento, intentando desconectar, pero no lo conseguí. Necesitaba fumar un cigarro si las grabaciones se iban a alargar más.

Dos minutos. Una asistente pasó cerca de mí, tropezando ligeramente al verme allí, inmóvil. Me ofreció una sonrisa nerviosa antes de seguir su camino. No sé si por el hecho de verme en una esquina oscura, o por algo más.

Tres minutos. Suspiré y me dirigí hacia la salida del estudio. Empujé la puerta con una mano, saliendo al pasillo de una de las plantas bajas del hotel.

-Ethan... -lo llamé mientras miraba de un lado a otro, dudando en qué dirección seguir. Decidí empezar por la derecha, pero cuando me alejé un poco del murmullo de la sala, un par de voces comenzaron a destacarse.

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