Leila
Si tenía que revisar una sola toma más, juro que me arrancaría los ojos.
Llevaba al menos quince minutos frente a los monitores, viendo una y otra vez los planos que habíamos grabado durante el entrenamiento de Dereck. Estábamos probando ángulos, movimientos de cámara y enfoques para ver cuáles funcionaban y cuáles no, todo con la idea de tener más o menos claro cómo íbamos a grabar cuando llegaran los días reales de competencia. Faltaban semanas, pero Jayce quería tenerlo todo armado con tiempo.
Claro, porque a él no le tocaba tragarse cada toma cinco veces.
—Estos están bien —dije al fin, quitándome los audifonos—. ¿Puedes mostrárselos a Clara? Que vea también los que descarté, así le ahorramos trabajo a Jayce.
—Clara está allá con Dereck —contestó uno de los chicos de producción mientras ajustaba el trípode. Todavía no recordaba su nombre, pero al menos era de los pocos que registraban lo que decía, más allá de Jayce. Igual, siendo sincera, yo también solo escuchaba a Jayce.
El viejito tiene experiencia, es la realidad.
Dereck estaba frente a Clara, más sonriente que de costumbre. Tal vez era porque solo ella lo filmaba con una de las cámaras de mano. O quizás simplemente porque hoy tenía ganas de sonreír.
Conmigo no.
No sabía por qué estaba enojado, ni iba a saberlo, porque tampoco pensaba preguntarle.
Esto me pasa por tonta.
Me quedé mirándolo un poco más. Intenté descifrar sus gestos, leerle las manos como si fueran subtítulos de algo que me estaba perdiendo. Pero en un instante —apenas uno— me pareció que miraba hacia acá.
Giré el rostro sin pensarlo. Me levanté como si de pronto tuviera algo que hacer.
Ya no quería estar así, quería hablar con el y simplemente en todo el día nisiquiera había podido intentarlo.
Desde que empezaron las grabaciones esa semana, me había refugiado en el lado técnico. No era algo nuevo. Siempre me fue fácil seguir a Jayce entre cables y sombras. Cuando empezamos a vivir juntos, él ya estudiaba cine, y yo ya estaba acostumbrada a aprender mirando.
Era su asistonta básicamente.
Al alzar la vista, vi que Clara ya había bajado la cámara. Dereck le hizo un gesto con la cabeza, y ella le respondió con una de esas sonrisas grandes, entrenadas. Dijeron algo, chocaron los cinco y se rieron. Yo miré hacia otro lado justo a tiempo, como si no los hubiera estado mirando.
Se llevaban bien, ¿no?
Quizás no tenía que interrumpir. Parecían cómodos.
Di un paso para volver con Jayce, pero apenas apoyé el pie izquierdo, una punzada me subió por el tobillo como un latigazo. El mismo pie de ayer, todavía rencoroso. Tropecé torpe, fuera de ritmo, y solté un quejido bajo mientras me sostenía de una silla para no caer.
Y justo entonces, alguien dijo mi nombre.
—¿Leila?
Dereck.
Juro que voy a poner mi frente como objetivo en una prueba de tiro al blanco, lo juro de verdad.
Juro que voy a ofrecer mi frente como blanco en una práctica de tiro. Juro que sí.
—¿Estás bien?
—Sí, sí —afirmó entre risas bajas— Perfecta. ¿Y tú?
—Pues… bien, yo no me he caído.
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Línea de meta
Fiksi RemajaLo único que sabía Leila Kinsley sobre sí misma era que siempre había estado enamorada de la fotografía, y para ella eso era más que suficiente para saber quién era. Sin embargo, tras la muerte de su hermana mayor, ya no encuentra la misma emoción e...
