Dereck
Pasé la toalla varias veces por mi rostro antes de subirla y comenzar a secar mi cabello con fuerza. Las gotas caían de las puntas de mis mechones, deslizándose por mi espalda y pecho. Suspiré, el baño aún estaba cubierto de vapor a pesar de haber abierto la puerta.
—Has sudado más ahí dentro que en el gimnasio, eh —comentó Ethan desde el sofá con una sonrisa divertida.
O al menos hasta que me sequé los hombros y el pecho y le lancé la toalla a la cara.
—No tienes idea del frío que hizo en la mañana.
Ethan apartó la toalla de su rostro con una expresión de incredulidad antes de tirarla al suelo. Ahora que lo pensaba había mucha ropa en el suelo, debería limpiar luego de que Ethan se fuese.
—No entiendo por qué entrenas en tu día libre —comentó mientras escribía en su teléfono—. Podrías estar durmiendo, comiendo algo decente o, no sé, haciendo cualquier cosa que no implique congelarse antes de que salga el sol.
—Entre mas mejore mas asegurado tendre el primer lugar —expliqué a pesar de que era algo obvio. No puedo desperdiciar un día libre en no hacer nada sabiendo que necesitaba aprovechar lo más posible mi tiempo antes de la competencia, aun si faltaban semanas— Además, ahora que entrene me puedo dedicar libremente a estar en el sofá, comiendo, mirando el móvil y soportándote.
Y las cosas que haría si no fuera por qué Ethan se había empeñado en quedarse en mi habitación por qué "el aire acondicionado era mejor"
—Claro, porque entrenar y grabar casi diecisiete horas al día seis días a la semana no es suficiente. Mejor sumale el séptimo, no vaya a ser que descanses y se arruine todo el progreso que has hecho.
Ignoré su comentario, muy poco sarcástico como era de costumbre.
Caminé hasta el armario de la habitación y saqué la primera camisa que encontré para terminar de vestirme. Al levantar los brazos para ponérmela, solté un quejido.
Me dolían las muñecas y casi todos los músculos de los brazos por el entrenamiento. Aunque estaba acostumbrado al cardio, los días en los que me enfocaba en la fuerza para resistir las fuerzas G al conducir eran los más insoportables.
Pero eran necesarios si quería ganar.
Necesitaba entrenar tanto como podía, y toda la mañana me había dedicado a eso. No podía permitirme perder el tiempo, de mi dependia que el trabajo de mi padre, de los del equipo de grabación e incluso el de Ethan y Zara valiera la pena.
Necesitaba fumar.
Volví hacia la sala y me tire en el sofá mientras suspiraba, estirando mi mano para poder tomar la caja de cigarrillos encima de la mesa y sacar el penúltimo que quedaba. Pero sobre la mesa no estaba el encendedor.
Gire mi rostro hacia Ethan para preguntarle, seguía tecleando y soltando pequeñas sonrisas cada ciertos segundos.
Y Ethan solo sonríe si nos está molestando a mí o a Zara. Pero, que yo supiera, Zara estaba en una cita con su novia, así que era imposible que fuese ella.
Lo que solo dejaba una opción.
—¿Estás hablando con la chica misteriosa? —pregunté con fingida inocencia.
Vi de reojo cómo Ethan abría los ojos apenas un poco antes de tensar la mandíbula.
—No.
Una risa se escapó de mi garganta. Después de tantos años con Ethan, había aprendido que sus microgestos hablaban más que él mismo.
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Línea de meta
Teen FictionLo único que sabía Leila Kinsley sobre sí misma era que siempre había estado enamorada de la fotografía, y para ella eso era más que suficiente para saber quién era. Sin embargo, tras la muerte de su hermana mayor, ya no encuentra la misma emoción e...
