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Leila.

Jayce me deja una taza de té frente a mí, pero no me atrevo a tomarla. Las manos aún me tiemblan.

Reviso de nuevo el chat con Zara. Nada. No hay ningún mensaje nuevo, y sé que enviarle otro no servirá de nada. Desde que me dijo que Ethan le escribió para decirle que Dereck había tenido una caída y que estaba muy preocupado, no he podido estar tranquila. Peor aún, me contó que fue al taller a buscarlos y no encontró a ninguno.

Dice que deben estar juntos en alguna parte, pero entonces… ¿por qué nadie da señales de que él está bien?

—Leila, ¿segura que no quieres contarme qué pasa?

Jayce se sienta a mi lado. Su mano se desliza por mi nuca, acariciándome despacio. Pero no sé si debería decirle. Todavía no sé cómo está Dereck, y quizá haría que Jayce se preocupe por algo que... tal vez no sea tan grave.

Espero que no sea tan grave.

—¿Es por Emily? —susurra, apenas audible.

Niego con la cabeza y me apresuro a secarme los ojos con el dorso de la mano, las lágrimas aún amenazando con salir. Jayce lleva al menos una hora en mi habitación, abrazándome y acariciando mi espalda en silencio. No quiere meterse, pero sé que necesita entender qué está pasando.

—Sé que me has dicho muchas veces que no quieres hablar de ella, y sé que quizás sigues enojada conmigo. Pero, ¿sabes? Creo que estás empezando a hacer amigos que estarían ahí para escucharte. Estaría bien que hablaras de ello con alguien.

—No estoy enojada contigo, Jayce. Te lo he dicho mil veces. Lo que pasó... yo te entendí, ¿sí? Me dolió que te alejaras, pero tú también estabas lidiando con tu propio duelo. Solo me hubiera gustado ser un lugar seguro para ti y no algo de lo que huir cuando más lo necesitabas. Aunque yo nunca fui ni un poco de lo brillante que fue Emily... también habría estado para ti. Eras mi familia.

—Tú también eres mi familia, Leila.

—Pero no me hablaste por dos años porque pensabas que fue mi culpa.

Lo miro y veo el momento exacto en que se le corta la respiración. Desliza la mano por mi mejilla y limpia con cuidado una lágrima que logra escapar.

—Leila, yo nunca... nunca pensé que fue tu culpa.

—¿Entonces por qué me dejaste cuando más necesitaba a alguien?

Nos quedamos en silencio. Una lágrima baja por su mejilla. No es la primera vez que lo veo llorar, pero, como siempre, Emily está detrás de ello.

Estiro la mano y acerco la taza lentamente a mis labios. Le doy un sorbo antes de hablar.

—Ayer hablé con Dereck sobre Emily.

—¿Sí?

Asiento.

—Sinceramente, estaba un poquito ebria. Pero le conté cómo... cómo era ella. En realidad los dos estábamos ebrios. Nos subimos a un karaoke, ¿sabías?

—No, no me lo habías contado.

—Su hermano apareció en el bar donde estábamos celebrando, junto a otro chico que también compite. Olvidé su nombre, pero por lo que entendí, tiene problemas con Dereck. Cuando Dereck se acercó, lo provocó, y creo que eso lo hizo tomar de más. No estaba bien.

—Dereck y tú se han hecho cercanos, ¿no?

—Supongo.

—Me alegra que tengas un amigo ahora.

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⏰ Última actualización: May 22, 2025 ⏰

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