XXI.- El Hermano Perdido

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Takehiko miró con sorpresa a Stiles, mientras que el castaño solo cayó en una especie de trance por unos segundos para después caer desmayado asustando a todos. Javier y Daniela no tardaron ni un segundo en estar a su lado temiendo por su seguridad y salud.

— ¿Qué le pasa? ¿Qué pasó? — preguntó Javier sosteniendo a Stiles con cuidado entre sus brazos.

— Él es mi hermano. — dijo Take con sorpresa y shock.

— ¿De qué hablas?

— Vamos a casa, esta será una larga historia. — dijo So cansado mientras ayudaba a su amigo a levantarse, ya que estaba débil y hace tiempo que no estaba en su cuerpo.

*

Stiles descansaba en su habitación y ya con los lobos más tranquilos todos se reunieron en la sala de estar para poder aclarar las dudas que los más jóvenes tenían.

— Por favor no se enojen con Take, hay una larga historia que contar. La verdad nosotros ni siquiera sabíamos que algo así pasaría. — suplicó Yuta tomando la mano de Javier. Él sabía lo que el castaño significaba para esos dos y a pesar de que confiaran en ellos no dudarían en atacar para protegerlo.

— Esta bien, sabemos que están igual de sorprendidos que nosotros. — dijo Daniela viendo a Takehiko que parecía bastante perdido en sus pensamientos y hasta ellos podían captar el olor de ansiedad del príncipe.

— Take. — le llamó Osamu — ¿Quieres contarles tú? Nosotros podemos hacerlo sin problema.

— No... Yo lo haré. — miró a los lobos con una pequeña sonrisa nostálgica.

— Te escuchamos, tómate tu tiempo. — le dijo Javier con una dulce sonrisa. No sabía lo que estaba pasando, pero podía ver que para el kitsune esta no sería una historia sencilla de contar.

— Yo tenía un hermano, mellizo, para ser exactos. — miró la luna — Nacimos juntos como los kitsunes celestiales más poderosos de nuestro clan, nuestros padres lo vieron como un buen augurio para ellos. Ambos teníamos el poder de la oscuridad pero mi hermano también tenía un poco del poder de la luz, así que éramos una bendición. Los dos crecimos juntos siendo inseparables. Mi hermano: Mika, era amable y cariñoso con los demás, siempre ayudaba a todos y tenía una sonrisa que regalar, él era más paciente que yo y me mantenía en control, también era muy inteligente. — su mirada se opaco — Pero esa amabilidad y nobleza fue lo que lo llevó a su final. Cuando nació nuestro hermano menor y murió nuestra madre toda la atención se centró en el menor, incluso Mika lo trato de cuidar con ternura, pero siempre fue rechazado y culpado.

— El príncipe Mika amaba a todos por igual y le encantaba venir a este mundo terrenal para conocer a los demás sobrenaturales aunque no fuera lo ideal. — completó Nobu sintiendo el dolor de su príncipe y su amigo.

— Mika cometió un tabú enorme: se enamoró de un lobo y para un príncipe celestial eso no es posible porque tiene que seguir el estatus impuesto. — rio de manera vacía — Otra ley estúpida de nuestro clan. — suspiró — Pero, Mika lo sabía y no le importo. Solo yo sabía la verdad, él dejó todo y se fue con su lobo. Poco después me enteré de que formó una adorable familia. Nunca los conocí, pero mi padre lo encontró y lo arrastró a casa para su sentencia.

*

Take entró con desesperación a la celda de su hermano, su dulce Mika, él niño de piel pálida cubierta de lunares y hermoso cabello blanco ahora parecía haberse vuelto opaco pero ese dulce brillo en sus ojos y esa maravillosa sonrisa seguía impecable en su rostro.

— ¡Mika!

— Oh, hola, Take. No deberías de estar aquí, mañana será mi ejecución.

— No es justo. — entró a la celda y abrazó el débil y enfermo cuerpo del otro.

— Oh, Take. Sabes que la muerte no es lo último para nosotros, yo volveré a nacer y el destino nos tiene unidos así que nos volveremos a encontrar.

— Pero volverás a sufrir con todas las reglas del clan.

Mika sonrió con tristeza.

— Take, no pienso renacer como un kitsune celestial, no por completo.

— ¿A qué te refieres?

— Esta vez renaceré como un humano, en el mundo terrenal. Tal vez no me reconozcas al inicio, pero sé que volveremos a encontrarnos.

— ¿De verdad te veré de nuevo?

— Por supuesto y esta vez no me iré tan fácil. — miró la hermosa luna — Espero encontrarme con mi amado lobo y tener una buena vida.

— La tendrás y cuando sea el momento nos veremos de nuevo. — le dijo Take con lágrimas corriendo por sus mejillas.

— Entonces nos veremos, mi amado aniki (hermano).

*

— Al final, Mika fue sentenciado a muerte y ejecutado frente a todos. Siglos después yo obtuve una condena y mi hermano menor me exilió del reino esparciendo rumores y mentiras.

— Lamento escuchar todo eso. ¿Estás seguro de que nuestro Mica es tu Mika? — le preguntó Daniela de manera seria, su castañito tenía muchas habilidades, pero él ya era la reencarnación de Tony, ¿acaso podía ser también la reencarnación del hermano de Take, un zorro celestial?

— La verdad desde el momento en que entré en la cabeza de Mitch sentí una conexión inexplicable, pensé que era por ser el heredero de Tony y por su poder de la muerte y toda esa conexión, pero ahora puedo ver que era algo más. Lo noté en la ceremonia como nuestras almas estaban unidas por esa conexión que no sentía desde hace siglos. — miró las escaleras — Me imagino que cuando él despierte podrá explicarnos un poco mejor todo esto, porque la verdad yo no tengo las respuestas que necesitamos. — dijo Take frustrado.

— Mika siempre fue uno de los zorros celestiales más poderosos que hayan existido, por eso había personas que querían eliminarlo lo más pronto posible ya que no había forma de conocer realmente sus capacidades. — dijo Hayate con tristeza. Todos ellos amaron a Mika de la misma manera que amaban a Take, él también fue su príncipe, amigo y hermano.

— Solo queda esperar. — dijo Daniela suspirando y más al notar todas los mensajes de Derek y Joel.

Hayate sonrió levemente y acarició los hombros de la loba tratando de calmarla.

— Yo me encargo de ellos. No les diré que paso, solo que todo salió bien y que Mitch esta descansando. — dijo Javier tomando su celular y saliendo al balcón con Yuta siguiéndolo.

— Todo estaré bien, no tienes que preocuparte mucho. — le dijo Shuta al azabache.

— Gracias y lamento que esta no sea la reunión que todos esperábamos.

— Estás en casa y con nosotros, eso es suficiente. — le dijo Asahi con una gran sonrisa abrazando al otro.

Take sonrió sintiéndose más tranquilo, ahora solo debían esperar como dijo Daniela. 

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