XXVI.- Manada completa

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Noah se sintió de nuevo como años atrás, solo él sosteniendo a su niño que soltaba algunas pequeñas lágrimas sobre sus hombros. Solo que las cosas habían cambiado y ya no tenía a un niño en sus brazos sino a un joven, pero para él siempre sería su niño, su pequeña travesura.

– Pops ten cuidado con las manos. – dijo Stiles con diversión.

Noah se separó viendo a su hijo confundido, pero miró con ternura al menor cuando sus orejas aparecieron.

– Y yo pensé que nada más podría sorprenderme.

– Suelo esconderlas, pero me hiciste cosquillas cuando me acariciaste la cabeza. – se movieron un poco logrando que la mayoría muriera de ternura. No era su culpa que el castaño se viera increíblemente tierno con orejas.

Takehiko rio levemente al ver a todos, sabía que su hermano se veía bastante tierno con sus facciones de zorro al descubierto.

– Creo que nosotros también necesitamos unas cuantas explicaciones, cachorro. – dijo Peter con diversión mientras bufaba al ver como Deucalion se quería acercar a ellos.

Stiles sonrió y vio a su tío, que más bien ahora parecía ser su nuevo padrastro, era algo confuso, pero se alegraba que su padre estuviera feliz con los dos hombres que amaba.

– Hola tío Deu. Ha pasado tiempo. – se acercó al mayor y lo abrazó con cuidado y cariño.

El Alfa no sabía como actuar así que solo se dejó guiar por el momento y abrazó al otro con fuerza, dejó que todos sus sentidos envolvieran al castaño. Volvió a reconocer el olor de ese cachorro como suyo porque sin importar el tiempo que pasar Mieczyslaw siempre sería su pequeño cachorro de sonrisa traviesa y cerebro incontrolable.

– Me alegra mucho verte, cachorro. No sabes cuanto. – susurró Deucalion cono ternura.

– A mi también.

Todos sonreían ante la escena frente a ellos, habían esperado bastante tiempo por ver el reencuentro y el perdón de esos tres.

– Que bonito, he estado esperando esto. Ahora si puedo decir que mis esposos y uno de mis cachorros suelen ser unos idiotas sin remedio. – dijo Peter mientras Joel solo negó con la cabeza.

Stiles rio levemente y se separó del mayor.

– Y volvemos a contar la historia, te juro que voy a terminar grabándola. – comentó Stiles viendo a su hermano.

– Sería una buena opción, a lo mejor sería más sencillo. – comentó Daniela siguiéndole la broma a su mejor amigo.

Stiles solo suspiró con cansancio.

*

Derek miró a su alrededor, no había señales de su amado y extraordinario ya no tan humano compañero. Sonrió al sentir su aroma así que dejó a toda la manada disfrutando de la cena que habían hecho y fue al frente de la mansión donde se encontraba Stiles sentado en el pequeño columpio/sillón que había ahí.

– ¿Acaso te estás escondiendo de todos? – le preguntó el lobo con diversión mientras se sentaba a su lado y lo abrazaba con cariño.

– Nah. Solo quería ver el atardecer, es hermoso donde estaba, pero nada se compara con el de aquí y como se ve a través de los árboles.

Derek miró al frente y sonrió.

– Es verdad, es muy hermoso.

– Beacon Hills tiene su encanto, no importa el tiempo que pase siempre tendrá esa chispa que atrae a tantos a convertirse en su hogar y que aquellos que ya no están con nosotros se queden a su lado.

– ¿Cómo sigues llevando todo esto de la muerte y tu conexión con ella?

– Bastante bien, logré ampliar mis poderes con los que gané al recordar mi vida como zorro celestial. – miró al frente con nostalgia – Creo que pronto tendré le valor de hablar con mi madre, la he estado evitando muchos años.

Derek miró con sorpresa al otro, sabía que Stiles casi no hablaba de su madre.

– ¿Seguro? Me alegra saber eso, pero no quiero que hagas nada que te dañe.

– Me siento mejor, siento que nunca había estado tan tranquilo en mi vida y creo que eso la ayudará también a ella a poder cruzar.

Derek entrelazó sus dedos con los del otro.

– Si eso es realmente lo que quieres me quedaré a tu lado y no te dejaré.

Stiles sonrió y se dejó envolver por la calidez del Alfa con cariño. Amaba a Derek y aunque le aterraba regresar ahora estaba agradecido de que los demás lo obligaran a regresar. No importaba el tiempo este lugar, estás personas siempre serían su hogar al igual que Takehiko y los demás, pero jamás imaginó que en el momento en que pisara ese pueblo terminaría sin poder dejarlo atrás.

*

Javier sonrió mientras tomaba aire, había decidido internarse en el bosque con Yuma, quien miraba con ternura a su novio, si le hubieran dicho que terminaría completamente enamorado de un lobo jamás lo hubiera creído, pero ahora amaba a ese joven inquieto e inteligente que había llegado a su vida siéndole fiel a su amigo y príncipe.

– Amo el bosque. Me encanta su aroma. Huele a...

– ¿Hogar?

– Si, después de todo es tu hogar.

Javier miró al de cabello verde con una dulce sonrisa. El águila espíritu que siempre acompañaba al kitsune se paró en el hombro del lobo.

– Huele a hogar porque tú estas aquí, Yu. Tú eres mi hogar sin importar al lugar que vaya mientras estés a mi lado siempre olerá a hogar.

Yuma rio levemente y abrazó a su lobo por la cintura mientras besaba su sien con cariño. ¿Qué había hecho para merecer a un chico tan tierno y hermoso como Javier?

– Sabes que te amo demasiado, ¿verdad?

– No lo sé, tendrás que repetírmelo hasta que seamos viejitos.

Yuma rio levemente.

– Lo haré con gusto, lobito.

*

– ¡Estoy agotada! – dijo Daniela mientras se dejaba caer sobre la cama de la que solía ser su habitación.

Hayate negó con la cabeza y solo se sentó en la cama poniendo la cabeza de su esposa sobre sus piernas.

– Siempre estás agotada, excepto cuando quieres comer.

– La comida es vida truenito.

El zorro puso los ojos en blanco.

– ¿Cuándo dejarás de decirme así?

– Déjame pensarlo... Nah, nunca.

– ¿Qué es lo que me enamoró de ti?

– Mi encanto, belleza y gran personalidad.

– No olvides humildad.

– Nah, eso es extra.

Hayate negó con la cabeza pero aun así se inclinó y besó los labios de la otra con amor.

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