Takehiko se encontraba tranquilo descansado sobre la rama de uno de los árboles de su palacio cuando terminó en el suelo gracias al cuerpo de un chico de trece años que había volado hacia él.
– Hola tío Take. – le dijo el niño de cabello castaño oscuro, piel blanca cubierta de lunares y de hermosos ojos whiskey con motas verdes.
– Niño el día que dejes de volar a mis brazos será un buen día. – le dijo el zorro mientras se levantaba con cuidado.
El adolescente rio levemente mientras limpiaba su ropa.
– Lo siento tío, esta probando los nuevos poderes que descubrimos. – se disculpó otro chico de la misma edad de cabello blanco de ojos verdes con motas grises, piel igual blanca cubierta de lunares.
– Les dije que tuvieran cuidado. Que ustedes pasen el verano aquí es para que aprendan acerca de su herencia como kitsune celestiales mientras que su hermana aprenda de la cultura de sus antepasados para ser una mejor Alfa.
El matrimonio Hale Stilinski había tenido tres cachorros, hasta el momento: Claudia, la mayor y mujer lobo alfa, cabello azabache de ojos whiskey y piel ligeramente bronceada; luego seguían los gemelos Elías y Mikael, ambos kitsunes celestiales además chispas.
Cada año en verano los cachorros iban al reino de los kitsunes a pasar tiempo con su tío y los demás, Daniela, Javier y sus esposos solían acompañarlos para que los kitsunes pasaran tiempo en su hogar de la infancia y además cuidaban de ellos.
– No deberías de ser tan duro con ellos, son solo unos cachorros y tu junto con su padre era peores. – le dijo Nobu con diversión al ver a su esposo. En sus brazos había un cachorro de zorro café con sus patitas y hocico negro. Los kitsunes celestiales nacían en su forma animal y se quedaban así hasta los tres años.
– Es verdad, pero ahora yo soy quien sufre las consecuencias.
– No tienes nada de que preocuparte tío, cuando el pequeño Misha crezca nosotros vamos a enseñarle todo. – dijo Elías con emoción mientras tomba a su pequeño primo entre sus brazos.
– Por favor no. – suplicó el otro sintiendo un escalofrío.
– No te preocupes tío, los cachorros van a cumplirlo así que no te agobies ahorita. – le dijo Claudia, la adolescente de dieciséis años sin filtro y tan directa como siempre.
La chica era hermosa, parecía una amazona, era la envidia de muchas y de otros era la admiración más grande. Como hermosa era poderosa, pero solía ser bastante franca, sarcástica y otras veces fría. Tenía las cualidades de sus padres y heredó la fuerza de su abuela y su tía. Una digna y fuerte Alfa Hale.
– A este paso no voy a dejarlos venir. – se quejó Takehiko.
– Eso ni tu te la crees. Amas demasiado a tu familia y más a tus sobrinos como para no verlos. – se burló Daniela con diversión.
Takehiko solo sonrió mientras negaba con la cabeza.
Un portal se abrió dejando ver a Mieczyslaw ahora Hale tomando la mano de su esposo, él seguía siendo el protector del mundo sobrenatural y también era el heraldo de la muerte. Su poder y sabiduría se podían sentir en todas partes. Su cabello ahora era más corto, pero había adquirido un tono más blanquecino y ahora dejaba ver sus orejas y cola solo que con su chispa hacia que los humanos sin ninguna conexión con el mundo sobrenatural pudiera verlas.
– Hola Take. – le saludó el otro con una suave sonrisa.
– Solo llévate a tus demonios. – le dijo el otro con seriedad, aunque había una pequeña sonrisa adornando su rostro.
Los cachorros entraron al portal con sus tíos detrás de ellos. Nobu se despidió de ellos con su cachorro en brazos.
– No seas tan amargado. Te quiero, espero que vengas la próxima para el cumpleaños de los gemelos. – le dijo Stiles no sin antes abrazar a su hermano con fuerza y luego caminar lejos.
– Al final todo resulto bien. El chico sin hogar consiguió un lugar al cual pertenecer y su poder será recordado por la eternidad. – le dijo el kitsune de tierra con ternura.
– Es verdad y será todo un placer ver como la vida sigue adelante. – dijo Takehiko sin apartar la mirada de su hermano y su esposo que caminaban de la mano como hace tantos años atrás. Por un momento el recuerdo de su Misha caminando al lado de su amado lobo llegó a su mente, su hermanito al fin podía ser feliz al lado de la persona que siempre lo amó.
Stiles sonrió al ver a su manada y miró a su esposo.
– ¿Eres feliz? – le preguntó Derek a su increíble pareja.
– Lo soy.
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Lamento decirles que ha llegado el final de la historia, espero que la hayan disfrutado tanto como yo al escribirla. Muchas gracias por todo su apoyo, sus comentarios, su apoyo y sobre todo su paciencia. Esta vez no habrá un epílogo y tampoco otra historia, quiero avanzar con las que tengo pendientes y aunque tengo muchos proyectos esperando por continuar quiero concentrarme en las que tengo ahorita y las que publiqué recientemente.
Gracias por todo ya que sin ustedes no podría terminarla.
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Fantasmas
FanficMieczyslaw Stilinski tiene un secreto que solo su padre sabe, desde que era niño podía ver fantasmas, espíritus que aun no habían podido cruzar al otro lado y su trabajo es ayudarlos o eso es lo que siempre ha creído. Los Stilinski se mudan a Beaco...
