XXVII.- Madre e hijo

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Stiles llegó a Nemeton y sonrió al ver que ahora era un gran árbol y ahí sentado en una de sus ramas estaba Tony con esa sonrisa traviesa que siempre tenía.

– Veo que has vuelto. – le dijo Tony mientras saltaba de la rama.

– Es bueno verte después de tanto tiempo, veo que las cosas han estado bastante tranquilas.

– Hemos sobrevivido sin nuestra querida deidad de la muerte.

– Veo que me has extrañado.

– Un poco, extrañaba al niño que venía corriendo a mi.

– Ya no soy un niño.

– Es verdad, ya no lo eres.

Stiles sonrió y tocó el árbol dejando que sus poderes y su energía se hicieran uno con el Nemeton. Se conecto con Beacon Hills como nunca lo había hecho. El mismo territorio lo recibió como un viejo amigo, con calidez y entregándole su territorio una vez más. El protector del pueblo había vuelto y todo el mundo podía sentirlo de alguna forma.

– Algo tienes en tu cabecita.

Stiles sonrió y miró al frente donde los fantasmas se reunían a su alrededor. Ahí detrás de todos ellos había una que no se atrevía a acercarse más de lo necesario.

– Es hora de enfrentarse a ciertos miedos.

– Suerte niño. Estaré por aquí. – le dijo Tony para luego desvanecerse entre los árboles.

Stiles respiró profundo y caminó de manera lenta hacia esa dulce mujer de hermoso cabello castaño, piel blanca cubierta de lunares y de brillantes ojos whiskey. Ahí estaba su madre tal y como la recordaba, mucho antes de perderla ante tal enfermedad cruel. La mujer le daba la espalda y estaba sentada sobre un trono. Stiles se sentó a su lado y la miró con ternura.

– Hola mamá.

Claudia miró a su hijo con sorpresa, después de tantos años, de haberlo cuidado desde las sombras, ahí estaba su pequeña travesura hablándole por fin. No pudo evitar sonreír de manera llorosa.

Hola mi pequeña travesura. ¿Cómo has estado?

Stiles sonrió y sus ojos brillaron por las lágrimas que estaba conteniendo.

– He estado bastante bien. – miró sus manos – Fue difícil al principio, pero llegamos aquí y fue lo mejor que me pudo haber pasado. Conocí acerca de su pasado, logré que los Hale volvieran con su familia y ahora soy parte de la manda. Descubrí que he reencarnado más de una vez y que siempre me enamoró del mismo hombre. También encontré a mis dos mejores amigos, ellos son como mis hermanos. Takehiko y los demás llegaron de sorpresa, pero ellos son mi familia. – sonrió con tristeza – Tuve mi primera discusión fuerte con papá, la verdad pensé que jamás lo perdonaría, pero al final lo solucionamos.

Claudia escuchaba todo con atención, ella y su pequeño sabían que la mujer lo había acompañado en todo momento, pero ambos fingían que no y era como un reencuentro de tantos años.

¿Eres feliz?

Stiles suspiró y sonrió recordando cada momento que había pasado todos estos años.

– Lo soy.

Entonces... creo que ya no necesito preocuparme.

– No. Puedes descansar mamá. Ya estoy a salvo, ya no tienes que cuidarme. – miró al frente donde pudo distinguir a Derek a lo lejos. – Los tengo a ellos, ya no soy ese niño asustado que no sabía que le pasaba, ya no me siento en la oscuridad.

Adiós mi pequeña travesura. Te veré en mucho tiempo y estaremos juntos como antes.

Claudia se paró y dejó un suave besó sobre la frente de su niño, aunque el mayor no lo sintiera.

La mujer poco a poco se fue desvaneciendo.

– Adiós mamá. – susurró Stiles dejando que una silenciosa lágrima corriera por su mejilla.

*

Derek miró con ternura a su prometido, habían pasado algunos días desde que Claudia Gajos había dejado este mundo. Stiles al fin podía descansar y disfrutar de su manada. El Alfa amaba verlo de esa manera y más cuando lo tenía dormido en su cama con su cabello disparado a todos lados. Amaba despertarse de esa forma.

Thalia y Laura solían molestar mucho a Derek diciéndole que estaba completamente hipnotizado por el castaño ya ni tan humano. El Alfa solo levantaba sus hombros y asentía, él no negaba que haría lo que fuera por su ahora prometido. Todos sabían muy bien lo que Stiles sentía por todos, gracias a su conexión con el Nemeton ahora podían sentirlo a la perfección, incluso los humanos habían formado un lazo mucho más fuerte de lo normal. Aunque los humanos fueran parte de la manada, era bastante común que ellos no pudieran sentir el lazo de las manadas, pero gracias a Stiles en la manada todos ellos ahora podían sentir esa conexión de manada.

– Tu mirada no me deja dormir en paz, Der. – se quejó Stiles abriendo lentamente los ojos.

– Lo siento, eres demasiado atractivo como para apartar la vista.

Stiles bufó y se acercó más al calor de su prometido.

– De verdad jamás pensé que ese sourwolf que conocí hace tantos años terminaría siendo mucho más tierno y romántico de lo que imaginaba.

– Solo contigo, pecas.

Stiles sonrió ante el apodo que de vez en cuando le decía el lobo. Era divertido escucharlo, se sentía un adolescente de nuevo, perdido y asustado del nuevo mundo que había descubierto, pero al mismo tiempo tan tranquilo porque a pesar de que era diferente había más personas parecidas a él.

Derek se inclinó levemente y dejó un suave beso en la frente del castaño con ternura y luego acarició una de sus orejas con ternura.

– Te amo Mieczyslaw Stilinski.

– Y yo te amo a ti, Derek Hale. – se comenzaron a escuchar gritos desde el piso de abajo así que el kitsune rio levemente y se levantó de su cómoda cama – Ahora vamos, que abajo habrá una batalla campal.

– No entiendo porque todos te quieren para él. – se quejó Derek con un puchero.

– Soy irresistible. – le guiñó un ojo mientras caminaba al baño.

Derek rio y siguió a su prometido.

Podría acostumbrarse a una vida así. 

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