"Es durante nuestros momentos más oscuros que debemos enfocarnos para ver la luz."
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La lluvia caía copiosamente. Su paraguas no era de mucha ayuda a la hora de mantenerse seco. Caminaba con la cabeza gacha, con una mano sostenía el paraguas, con la otra su portafolios. Esquivaba, como podía, los charcos de agua. Después de tantos días seguidos de lluvia, el agua se amontonaba en las calles. Parecía que nunca dejaría de llover. Se detuvo frente a la entrada al hospital. Levantó su vista para ver el enorme edificio. Suspiró. Su corazón latía a mil por hora. No había estado en ese lugar desde hacía tiempo. Había elegido seguir con su vida, tratar de no pensar. Pero la pena y la culpa le carcomían el corazón. Dudó si entrar o no. Le dolía verla así. Extrañaba aquellos tiempos en los que no hacían más que pelear. Había perdido las esperanzas de que esos tiempos vuelvan. Sabía que su madre iba todos los días. Que dedicaba varias horas a estar con ella, a hablarle o leerle. Que seguía esperando el día en que ella despierte. Pero él no, ya no. O, quizás, en el fondo, aún lo esperaba. Por más de que intentará hacerse el fuerte, hacer como que no le afectaba.
Ingresó al lugar y subió hasta el tercer piso. Fue directo hasta su habitación, como por inercia. Ese olor a hospital se coló por sus fosas nasales. No le agradaba ese olor. No le agradaba ese lugar. Por eso había evitado ir a verla los últimos dos meses. Abrió la puerta de su habitación, con un nudo en la garganta, con su corazón latiendo fuerte. La encontró recostada en su cama. Sus cabellos dorados sueltos, su rostro pálido y frío. Se sintió incómodo al verla allí, inmóvil, callada. Ella que siempre había sido tan alegre, inquieta, llena de vida. Ella que solía ser la alegría de sus padres, de sus amigas, de él mismo. Le chocó el hecho de que estuviera sola, su única compañía aquella tarde era ese ramo de rosas rojas que adornaban aquella fría habitación. Que ironía. ¿Por qué le molestaba que estuviera sola cuando él mismo no la había visitado en semanas?
Dejó su maletín y su paraguas a un lado de la puerta, se acercó a ella. La observó unos segundos, en silencio. Por su mente pasaron miles de pensamientos. Recordó la última vez que la había visto, antes de ese fatídico accidente.
*•.¸♥
Bajó las escaleras y fue directo a la cocina. Usagi ya se encontraba desayunando, mientras su madre terminaba de cocinar los hotcakes. Dio los buenos días y se sentó a la mesa. Las clases aún no comenzaban, así que no tenía prisa esa mañana. Se sirvió un poco de té y luego untó una tostada con mermelada. Entonces, levantó su vista y notó la mirada inquisidora de su hermana. Sus mejillas se tiñeron de carmesí.
-Te has levantado muy tarde hoy- dijo ella con ironía, eso hizo que se sonrojara aún más. - Has estado hablando con ella hasta la madrugada.
-¡Eso no te incumbe! - dijo molesto, con la cara roja.
-¿Por qué no le dices lo que sientes? ¡Pídele que sea tu novia!
-¡Ya no te metas Usagi!
-Shingo insecto, ¡eres un cobarde! ¿Tienes miedo verdad? Tienes miedo a que te diga que no...
-¡Usagi tonta! Claro que no. Yo... no estoy para esas cosas... lo único que me importa ahora es sumar los suficientes créditos para entrar en la universidad de Tokio.
-¿Por qué es tan importante entrar a la Universidad?
-Al menos uno de nosotros tendrá un estudio, como siempre lo quiso papá. ¿Qué hay de ti? Sigues aquí, no has estudiado, no puedes conservar un trabajo por más de 3 meses... ¿Qué piensas hacer de tu vida? ¿Sólo ser la esposa de Chiba?
-¿Qué tiene de malo eso?
-¡Eres pésima ama de casa! Mucho más cocinando... ¿Cuánto crees que tardará en cansarse el cerebrito? Cuando llegue a su casa cansado después de sus guardias y sólo encuentre una cena incomible...- los ojos de Usagi se llenaron de lágrimas. Comenzó a hacer pucheritos como niña pequeña. -Nunca cambias, Usagi tonta... siempre eres la misma niña llorona...- Shingo se levantó de su asiento, sin probar su desayuno y salió de su casa molesto.
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Para Siempre
Fanfic💖' *•.¸♥¸.•**REPUBLICADA**•.¸♥¸.•*'💖 . Usagi ha sufrido un grave accidente y no ha despertado desde entonces. El Cristal de Plata esta desaparecido. Sin él y sin su lider, las sailor deben enfrentarse a extraños acontecimientos que comienzan a oc...
