"La luz es la mano izquierda de la oscuridad, y la oscuridad es la mano derecha de la luz; las dos son una, vida y muerte, juntas como amantes." (*)
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Su voz era una dulce poesía, como el canto de un ángel. Le hacía revivir todos esos momentos perdidos en algún rincón de su psiquis. Ella volteó hacía él, notó que estaba en aquel rincón del bar, detrás de toda esa gente. Le sonrió con dulzura. Él le sonrió también, casi sin darse cuenta, fue como un reflejo que no pudo controlar. Ella tenía ese efecto en él.
Bebió un trago de cerveza, sin quitarle los ojos de encima. Ella parecía brillar en el escenario, tenía ese carisma especial. ¿Quién lo hubiera imaginado?
-Es buena, ¿verdad? – escuchó, en boca de una mujer. Alejó su mirada del escenario para observarla. La mujer de cabellos castaños sonrió pícaramente. - ¿Por qué no le dices lo que sientes? - Koichi suspiró, ¿acaso era tan obvio?
-¿Qué caso tiene? Ella...
-Ella ha sufrido demasiado, por eso actúa de esa manera. Ha llegado a pensar que el amor no es para ella. Pero yo sé que, en el fondo, sigue siendo esa niña que sueña con encontrar el amor verdadero. - Makoto volvió a sonreír. - Jamás imaginó que tendrían una nueva oportunidad... Si, suele ser muy orgullosa y jamás lo admitirá, pero estoy segura de que puedes encontrar la manera. - Koichi se sonrojó ante el comentario. Encontrar la manera. Quizás sea divertido intentarlo. - ¿Te traigo otra? - preguntó, haciendo referencia a su vaso de cerveza vacío.
-Por favor. - Makoto se llevó la botella vacía y se perdió entre la gente. Él volvió a enfocarse en el escenario y esa triste canción que ella estaba cantando.
Para cuando pudo beber otro sorbo de la cerveza que Makoto le había traído, la última canción de Minako ya había terminado. Antes del último aplauso del público, tomó su celular y la caja de cigarros que había apoyado sobre la mesa y salió del bar.
Encendió un cigarro, mirando el cielo sin Luna. Tras una pitada, apoyó su espalda sobre la pared, mientras largaba el humo.
-No queda mucho tiempo. - pensó para sí mismo. Y los miedos carcomieron su ser.
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*•.¸♥
-El Cristal Dorado...- El semblante preocupado de la diosa de la Luna lo hizo estremecer. - Ella quiere el Cristal Dorado, con él obtendría el poder necesario para sacarlo del Tártaro.
-¿Sacarlo del Tártaro? - repitió. A su corta edad no llegaba a comprender del todo lo que la reina Serenity le estaba diciendo.
-Al dios de la muerte, Hades... Él la convirtió en su esposa, juntos planeaban traer la oscuridad al mundo. ¿Entiendes que si posee el Cristal Dorado también poseerá al reino entero? Y, una vez que lo tenga, podrá esparcir la oscuridad del inframundo al resto de la Tierra. Entonces... ya no habrá vuelta atrás.
-Pero...
-¡Tú tienes que evitarlo! Endymion aún es muy pequeño, ni siquiera es consciente del inmensurable poder que posee el cristal.
-Yo... ¿qué puedo hacer yo? Soy un simple guardián.
-Te ayudaré... pero tienes que hacer exactamente lo que yo te diga...
*•.¸♥
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-Hermosa noche - escuchó de repente. Volteó de prisa para encontrarse con la mujer de cabellos oscuros. - La oscuridad ya se está sintiendo.
-Keres...- dijo, separándose de la pared y poniéndose a la defensiva.
-Tranquilo Kunzite, no voy a hacerte daño... sólo quería compartir un cigarro contigo...- sonrió, intentando usar sus viejos dones seductores.
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Para Siempre
Fanfiction💖' *•.¸♥¸.•**REPUBLICADA**•.¸♥¸.•*'💖 . Usagi ha sufrido un grave accidente y no ha despertado desde entonces. El Cristal de Plata esta desaparecido. Sin él y sin su lider, las sailor deben enfrentarse a extraños acontecimientos que comienzan a oc...
