Capitulo 1

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Ha pasado más de un año desde la última vez que vi a Naruto. Aquella noche en el Valle del Fin, cuando lo dejé inconsciente en el suelo, decidí sellar mi destino. Antes de marcharme, me incliné sobre él y, sin poder evitarlo, le di un beso de despedida. Fue un gesto impulsivo, cargado de sentimientos encontrados, y me juré a mí mismo que odiaría a ese chico por siempre. Pero, en el fondo, sabía que ese odio era un intento desesperado por ocultar algo más profundo.

Ahora tengo quince años y mi único objetivo es entrenar y volverme más fuerte. Cada día es una lucha constante para mejorar, para estar listo cuando llegue el momento de enfrentar a Itachi. Mi vida ha sido un ciclo interminable de entrenamiento y más entrenamiento, con pocos momentos de descanso.

Hoy es uno de esos raros días de descanso. Decidí pasar la noche en una pequeña posada en las afueras del pueblo. Necesitaba un lugar tranquilo donde poder relajarme y quizás meditar sobre mis próximos pasos.

La posada era modesta pero acogedora, un refugio temporal para mi agotado cuerpo y mente.

Fue allí donde conocí a Hark. Desde el primer momento en que lo vi, me recordó a Naruto. Su cabello rubio y su actitud enérgica y despreocupada eran casi idénticos. Al principio, intenté mantenerme distante, tratando de no dejarme afectar por las similitudes. Pero Hark era persistente y, de alguna manera, logró acercarse a mí.

Hark era el hijo del dueño de la posada. Tenía la misma edad que Naruto y compartía esa misma chispa de vida. Siempre estaba sonriendo, siempre tenía algo que decir, siempre buscaba la manera de hacerme reír, aunque yo rara vez le respondía con algo más que un gruñido. Sin embargo, su presencia tenía un efecto en mí que no podía negar. Me hacía recordar tiempos más simples, tiempos en los que la amistad y la camaradería eran parte de mi vida diaria.

Una tarde, mientras estaba en el patio de la posada, Hark se me acercó. Llevaba un par de espadas de entrenamiento y me lanzó una con una sonrisa juguetona.

—Vamos, Sasuke, entrenemos un poco. Quiero ver si eres tan bueno como dicen.

Tomé la espada sin decir una palabra y nos enfrentamos. Hark era habilidoso, más de lo que aparentaba. A medida que luchábamos, su estilo y su determinación me recordaban aún más a Naruto. Sentí una mezcla de nostalgia y dolor, una punzada que me recordaba todo lo que había dejado atrás.

Después de nuestro combate, Hark se dejó caer en el suelo, jadeando pero con una sonrisa en el rostro.

—Eres increíble, Sasuke. ¿Cómo llegaste a ser tan fuerte?

Me quedé en silencio por un momento, mirando el cielo. Pensé en Naruto, en Itachi, en el camino que había elegido. Luego, sin mirarlo, respondí.

—Entrenamiento constante y la determinación de alcanzar un objetivo.

Hark se quedó en silencio por un momento, luego se levantó y me dio una palmada en el hombro.

—Bueno, sea lo que sea, espero que logres lo que buscas.

Asentí, sin decir nada más. Hark se alejó, dejándome solo con mis pensamientos. Mientras lo veía alejarse, no pude evitar sentir una extraña sensación de esperanza. Quizás, después de todo, aún quedaba algo de luz en mi camino oscuro. Pero por ahora, solo podía concentrarme en mi objetivo principal: derrotar a Itachi y restaurar el honor de mi clan.

Eres mi camino del ninja Donde viven las historias. Descúbrelo ahora