capitulo 10

171 15 2
                                        

Cuando desperté, todo estaba oscuro. Y el suelo bajo mi cuerpo era frío, y el dolor en mis músculos era insoportable. Intenté moverme, pero no podía, cada fibra de mi ser estaba agotada, sin energía. Me quedé tumbado allí, intentando recordar lo que había sucedido. La batalla con Itachi… lo había matado...

O eso pensaba.

Mientras me intentaba recuperar, una luz tenue comenzó a avanzar por un pasillo oscuro frente a mí. Parpadeé, tratando de ajustar mi vista a la penumbra, cuando vi una figura acercarse. Un hombre alto, cubierto con una túnica negra con nubes rojas, iluminado por un farol que sostenía en la mano. Su rostro estaba oculto tras una máscara naranja, solo un único agujero permitía ver uno de sus ojos. Ese ojo. El Sharingan.

—Vaya, vaya... Sasuke Uchiha —su voz era tranquila, casi despreocupada, como si me conociera desde siempre—. Finalmente nos encontramos.

Me puse de pie con dificultad, aunque mi cuerpo aún dolía por la batalla reciente.

—¿Quién eres? —pregunté, mis ojos intentando discernir más allá de la máscara.

El hombre se detuvo frente a mí y soltó una pequeña risa.

—Puedes llamarme Tobi. Pero ese no es mi verdadero nombre —respondió con un tono jocoso, que luego se volvió más serio—. Lo que importa ahora, Sasuke, es que lo que creías saber sobre tu hermano... está lejos de la verdad.

Me quedé en silencio, observando cada uno de sus movimientos, pero el desconcierto me carcomía por dentro. Itachi había muerto, había cumplido con mi venganza. ¿Qué podía saber este hombre que yo no supiera?

—¿Qué dices? —murmuré, mis palabras apenas perceptibles, la confusión y el cansancio pesando sobre mí.

—Tu hermano, Itachi Uchiha, no era el monstruo que creías que era —dijo Tobi, su tono era ahora completamente frío y serio—. Itachi no mató a tu clan por pura crueldad, ambición o placer. Lo hizo por la aldea, por Konoha... y por ti.

Mi cuerpo se tensó de inmediato. Un torrente de emociones se agitó en mi interior. Ira, incredulidad, negación.

—¡Mientes! —grité, mis ojos ardían con la activación de mi Sharingan—. Itachi asesinó a nuestra familia, a todos… ¡No vengas a decirme que lo hizo por mí!

Tobi no se inmutó. Se quedó allí, impasible, como si hubiera esperado mi reacción.

—Itachi se sacrificó para evitar una guerra civil. El clan Uchiha planeaba rebelarse contra Konoha, y los líderes de la aldea le dieron una elección imposible: detener la rebelión matando a su propio clan o dejar que los Uchiha desencadenaran una guerra. Y eligió proteger la aldea... y a ti.

Sus palabras se clavaron en mi pecho como cuchillos. La ira que había sentido toda mi vida, la razón de mi existencia, de mi odio, se desmoronaba lentamente ante lo que estaba oyendo. Me tambaleé, sin poder procesar lo que estaba escuchando.

—No… no puede ser... —mi voz temblaba. La imagen que había construido de Itachi durante todos estos años se rompía frente a mí.

—La única razón por la que Itachi te dejó vivir —continuó Tobi— fue porque te amaba, Sasuke. Todo lo que hizo fue para que pudieras vivir, para que fueras visto como un héroe en Konoha. Incluso su muerte… fue parte de su plan. Quería morir a tus manos, para que lograras tu venganza. Y lo cumpliste.

La realidad se torció a mi alrededor. Mi corazón latía desbocado. Recordaba cada mirada, cada palabra que Itachi me había dicho. “Eres débil, te falta odio…” Todo había sido una fachada, una máscara para mantenerme alejado de la verdad. Lo odiaba, pero en ese momento, sentí algo completamente distinto. Dolor. Dolor por todo lo que había perdido, por lo que nunca había entendido.

—Itachi... —susurré, cayendo de rodillas, mi cabeza baja, mis puños apretados. No sabía si debía sentir odio o compasión.

Tobi se acercó un paso más, su voz, ahora casi paternal, continuó:

—Tu hermano lo soportó todo para protegerte. Lo sacrificó todo. Y Konoha lo utilizó, lo condenó al ostracismo, lo obligó a ser un criminal. Si alguien debe pagar por todo esto, no es Itachi, sino la aldea.

Mis ojos se alzaron hacia él, llenos de confusión y rabia.

—Konoha... —murmuré.

—Es hora de que sepas la verdad, Sasuke. La verdadera traición fue de Konoha. La aldea te lo quitó todo. Si realmente quieres honrar la memoria de tu hermano, debes destruir lo que él mismo sacrificó su vida para proteger.

Esas palabras resonaron en mi mente. ¿Destruir Konoha? Mi propia aldea… ¿Podría hacerlo? Pero si todo lo que Tobi decía era cierto, si la aldea había sido la causante de mi sufrimientos, del de Itachi… entonces debía hacerles pagar.

Me levanté lentamente, el dolor en mi cuerpo ya no era nada comparado con el tumulto emocional que se desataba dentro de mí.

—Haré que paguen por lo que le hicieron —dije, mi voz firme, aunque dentro de mí aún se alzaban dudas y tormentos.

Tobi asintió con satisfacción.

—Sabía que llegarías a esa conclusión, Sasuke. La historia completa siempre ha estado oculta en las sombras, pero ahora la verdad te ha liberado.

Mientras las palabras de Tobi se desvanecían en el aire, sentí cómo algo dentro de mí cambiaba. No era solo odio, no era solo venganza. Era algo más profundo, más oscuro.

~

«/Intro música» (

https://youtu.be/roQh6-vWzLs?feature=shared

Estaba sentado en una roca frente al mar. Todo se me venía encima, todos los recuerdos, sonrisas, abrazos.
Yo... Había despreciado a mi hermano y ahora me arrepentía, ahora que ya nada se podía hacer.

—Lo siento... —murmuré—. Ahora que se la verdad te entiendo, pero... —una lágrima se me escapó—, me habría gustado que fueras tú él que me contará la verdad.

Quizás, solo quizás, si el me hubiese contado si historia, si él lo hice contado todo. Yo no habría cometido los errores que más adelante cometí.

________

Espero que les haya gustado.

Y fuerza para Valencia de España. Desde acá les damos mucha fuerza.

Espero que les parecería apropiada la canción. Tengo otra pero será para más adelante.

Y Necesito ideas de cómo seguir que me quedé en blanco




(Tuve aque publicarlo por segunda vez porque no se escuchaba la música)

Eres mi camino del ninja Donde viven las historias. Descúbrelo ahora