capitulo 8

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Meses después de mi último descanso en la posada de Hark, las cosas habían cambiado mucho. Hartado de las exigencias y limitaciones de Orochimaru, terminé matándolo. Corría a través del bosque, con el viento golpeando mi rostro. Sentía una nueva libertad y, al mismo tiempo, una carga de responsabilidad aún mayor. Había formado un equipo con algunos ninjas que, al igual que yo, eran víctimas de Orochimaru. Juntos, teníamos un objetivo claro: (bueno, yo lo tenía, ellos simplemente me seguían).

El equipo estaba compuesto por Karin Uzumaki, Suigetsu Hozuki y Jugo. Cada uno de ellos tenía habilidades únicas que serían cruciales para mi misión. Pero también tenían personalidades fuertes y, a menudo, conflictivas.

Llegamos a una posada justo cuando comenzaba a anochecer. La idea era descansar y planificar nuestro próximo movimiento. Mientras entrábamos, el ambiente tranquilo del lugar nos recibió

Nos acomodamos en una mesa en la esquina, tratando de pasar desapercibidos. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que las discusiones comenzaran.

-¡Suigetsu, deja de mirarme así! -exclamó Karin, claramente irritada.

Suigetsu sonrió burlonamente.

-¿Qué pasa, Karin? ¿Te molesta que alguien te preste atención?

-¡No es eso! -Karin se cruzó de brazos, frunciendo el ceño-. Simplemente eres un idiota.

Jugo, siempre el mediador, intervino con una voz tranquila.

-Parecen una pareja de ancianitos discutiendo. Deberían dejar de discutir tanto.

Karin y Suigetsu se quedaron en silencio por un momento, sorprendidos por la observación de Jugo. Luego, ambos se ruborizaron y miraron en direcciones opuestas, tratando de disimular su incomodidad.

Aproveché el momento para intervenir.

-Callaros, me estáis dando. dolor de cabeza -les espeté de malas maneras.

Los tres me miraron y se callaron. Ya estaban acostumbrados a que yo no les diera ningún tipo de explicación.

~

L

a mañana siguiente llegó envuelta en una atmósfera pesada. Había soñado otra vez con la noche en que murieron mis padres, pero también con ese sueño en el que mataba a Naruto. Me desperté empapado en sudor, agitado y con el corazón latiendo con fuerza. Sentí las miradas de mis compañeros sobre mí mientras me incorporaba.

Karin fue la primera en hablar, su voz cargada de preocupación.

-Sasuke, ¿qué te pasa? Te agitabas mucho en sueños.

Suigetsu, aunque con su tono habitual de burla, también parecía interesado.

-Sí, parecías tener una pesadilla bastante intensa.

Jugo se limitó a observarme, esperando mi respuesta.

No tenía intención de compartir mis miedos ni mis pesadillas con ellos. Sabía que no entenderían, y no podía permitirme mostrar debilidad.

-No es asunto vuestro -respondí de malas maneras, levantándome de la cama-. Tenemos una misión que cumplir. Preparad vuestras cosas.

Los tres intercambiaron miradas, pero no dijeron nada más. Estaban acostumbrados a mi comportamiento y sabían que insistir no les llevaría a ningún lado.

Nos preparamos en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Aunque me había rodeado de compañeros, la sensación de soledad seguía siendo abrumadora. Los recuerdos de mis sueños me perseguían, pero tenía que mantenerme enfocado en mi objetivo: encontrar y matar a Itachi.

Salimos de la posada al amanecer, el aire fresco y la luz dorada del sol nos acompañaban mientras nos adentrábamos en el bosque. Teníamos un largo camino por delante, y aunque mis pesadillas seguían presentes en mi mente, no podía permitirme distraerme

La misión estaba clara, y nada ni nadie se interpondría en mi camino.

Eres mi camino del ninja Donde viven las historias. Descúbrelo ahora