Había visto salir a Naruto de la oficina de la Hokage con una cara de berrinche que no tenía precio. Parecía un niño al que le habían quitado su ramen favorito. Lo vi caminar calle abajo, gesticulando y murmurando algo para sí mismo, probablemente maldiciendo a Tsunade.
Suspiré y entré a la oficina. La Hokage estaba detrás de su escritorio, con los brazos cruzados y esa mirada severa que parecía perforar a cualquiera que se atreviera a retarla.
—Sasuke Uchiha —dijo, casi como si estuviera probando cómo sonaba mi nombre en su boca—. No voy a andarme con rodeos.
Me crucé de brazos, esperando a que continuara.
—Naruto pidió un voto de confianza para ti, y te lo vamos a dar... pero no porque confíe plenamente en ti —dijo con franqueza—. Es porque has estado colaborando, y, francamente, porque él confía en ti más de lo que probablemente confíe en sí mismo.
Levanté una ceja, sorprendido por la sinceridad de sus palabras.
—Estamos al borde de una guerra, Sasuke. La Cuarta Gran Guerra Shinobi está por estallar, y Naruto es uno de los principales objetivos, junto con el Jinchūriki del Hachibi.
—¿Y qué tiene que ver eso conmigo? —pregunté con frialdad, aunque ya tenía una idea de hacia dónde iba esto.
—Tu misión será ser parte del equipo que escolta de Naruto. Él no debe saber nada de la guerra —dijo, su tono más severo—. No podemos permitir que caiga en manos del enemigo, y tú eres quien puede mantenerlo controlado... porque tú eres la persona en quien más confía.
Hubo un momento de silencio, pesado, incómodo. Sabía que detrás de sus palabras había más. No era solo confianza, era también vigilancia. Querían asegurarse de que no hiciera nada que pudiera poner en peligro la misión.
—Entendido —respondí finalmente.
—Bien. La misión consiste en llevar a Naruto de incógnito a una isla secreta en la aldea oculta de las nubes. Es un lugar donde los Jinchūrikis entrenan para controlar a sus bestias.
Asentí y me di la vuelta para salir, pero su voz me detuvo.
—Sasuke.
Me giré para mirarla.
—Sé que tus motivos son... complejos. Pero si realmente estás comprometido con esta misión, demostrarás que mereces ese voto de confianza.
No respondí, solo salí de la oficina.
La llegada a la isla
El viaje a la isla fue incómodo, para decir lo menos. Naruto no paraba de quejarse de lo aburrido que era viajar sin hacer nada, mientras que Yamato intentaba mantenerlo distraído. A mí me bastaba con observar en silencio, aunque de vez en cuando soltaba algún comentario sarcástico para callarlo, lo que siempre resultaba en una discusión que Yamato terminaba mediando.
Cuando llegamos, la isla era impresionante. Estaba rodeada por un mar cristalino, con montañas que parecían tocar el cielo y una selva tan densa que apenas dejaba pasar la luz. Pero lo que más llamó la atención fue el hombre que nos recibió: Killer B, el Jinchūriki del Hachibi.
—¡Yo soy Killer B, el rapero sin igual, con estilo original! —cantó, moviéndose de manera exagerada mientras Naruto lo miraba con una mezcla de asombro y confusión.
—¿Es en serio? —murmuré, cruzándome de brazos.
—¡Claro que sí, Uchiha frío como el hielo! ¡Vamos, Naruto, prepárate para el concierto! —respondió B sin perder el ritmo.
Naruto no tardó en conectarse con Killer B, especialmente cuando este le explicó que estaba ahí para ayudarlo a controlar a Kurama. Comenzaron los entrenamientos, y pronto descubrí que había una sala especial dentro de la isla, una especie de espacio diseñado para que los Jinchūrikis enfrentaran sus demonios internos.
Lo sorprendente fue cuando intenté entrar y lo conseguí. Killer B, que parecía tomarse todo a la ligera, de repente se puso serio.
—Eso no es común, Uchiha. Esta sala solo permite el paso a quienes tienen un lazo irrompible con el Jinchūriki. Tu vínculo con Naruto es algo que nunca había visto.
No dije nada, pero esas palabras se quedaron conmigo mientras observaba a Naruto luchar contra Kurama dentro de ese espacio.
El descubrimiento de la guerra
Todo iba bien hasta que Naruto tuvo una visión mientras entrenaba. Fue como un golpe de realidad. Cuando salió de la sala, su expresión estaba completamente transformada.
—Hay guerra —dijo con los ojos llenos de determinación—. No puedo quedarme aquí mientras todos están luchando.
Antes de que alguien pudiera detenerlo, salió corriendo. Me quedé mirando la puerta abierta, sin saber qué hacer, cuando sentí una mano pesada en mi hombro. Era Iruka.
—¿Qué estás esperando, Sasuke? Ve tras él.
Su tono era firme, casi como una orden. Me quedé inmóvil por un segundo, pero algo en mi interior me empujó a moverme.
—Dobe... —murmuré mientras salía corriendo tras él.
Cuando finalmente lo alcancé, estaba de pie en un acantilado, mirando hacia el horizonte.
—No puedes ir solo —dije, deteniéndome a unos pasos de él.
Naruto se giró para mirarme, sus ojos llenos de sorpresa y algo más que no pude identificar de inmediato.
—Sasuke...
—No pienso repetírtelo, Naruto. Si vas, yo también voy.
Naruto me miró por un momento más, y luego asintió con una pequeña sonrisa.
—Entonces, vámonos.
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Eres mi camino del ninja
FanficTodos creen conocer a Sasuke uchiha ¿pero en realidad saben lo que él siente? ¿De verdad saben quien es Sasuke Uchiha?
