2 años después
La ahora castaña bajo del avión con su hijo en brazos, a su lado estaba Jaehwa. Tuvieron que volver después de dos años por unos problemas en las empresas y por la salud de sus padres. Hicieron su vuelta lo más rápido posible, ningún paparazzi los vio ni en el aeropuerto, ni llegando a la residencia Park-Kim.
Min ah ya no tenía solo un departamento, tenía una casa a nombre suyo. Este último año trabajo sin descansar para conseguir una residencia apta para Seong el cuál era un niño travieso. Un condominio con la seguridad suficiente para la crianza del pequeño.
–Al fin podemos conocer a Seong– exclamó su madre.
–Asi es madre– la miro y miro a su hijo.
Estaban en su casa pero con la visita de sus padres y suegros. Nadie, solo sus familias sabían que ellos habían tenido un hijo.
–Kim Seong, tendrás todo lo que quieras siempre– exclamó el padre del pelinegro –Seguira con el legado Kim–
Ella se sonrió algo incómoda, el pelinegro al darse cuenta la abrazo por sus hombros dándole un pequeño apretón. Ellos solo ellos sabían que Seong nunca podría seguir con el legado Kim.
Fue una cena algo tensa, llena de preguntas a el porque no habían confesado estar en una relación antes y que hasta planes de boda tenían. Discutieron que fue un poco apresurado el tener un hijo a los 18 años, pero aún así acostumbrados a las críticas los chicos asintieron.
–Dos niños criando a un bebe– exclamó el padre de ella.
–Somos niños pero ¿Tú ves que algo le falta a Seong?– pregunto señalando al menor –Siempre va bien vestido, alimentado, es educado–
Los mayores no dijieron nada más, puesto que la chica tenía razón. Su hijo está teniendo una buena educación y una buena infancia, ella y Jaehwa se propusieron hacer que Seong no tenga heridas que sanar en un futuro.
Terminaron la cena lo antes posible para descansar y no estar tensos el resto de su estadía en Seúl. La castaña llevo a Seong a dormir, volvió junto a su esposo y sonrió sentándose en el sofá a su lado.
–Seong ya se durmió– murmuro con una mano en la pierna de el.
–Bueno, nos toca descansar– susurró dándole un beso.
–Si, las preguntas de nuestros padres fueron agotadoras– acaricio la mejilla de el.
–Es cierto– el agarro la mejilla de ella dándole otro beso.
La castaña rodeo el cuello del pelinegro con sus brazos con sus labios aún unidos. Ella había empezado a quererlo pero no lo amaba, ella había sufrido un accidente luego de haber tenido a su hijo. El menor le recordaba tanto a Seojun que con un desmayo hizo que olvidará su historia con Seojun pero Jaehwa le recordaba siempre que Seong es hijo de Seojun.
Sintió su celular sonar en el bolsillo trasero de su pantalón, se sentó a un lado de el aún abrazados y atendió la llamada.
–¿Aló?– murmuró con la mano entrelazada de Jaehwa.
–¿Min ah?– hablo la otra voz.
–Con ella misma– respondió dudosa.
–Valla hasta que apareces– dijo riendo la otra voz.
Ella no entendió el comentario hasta que esa risa se le hizo conocida, sonrió y respondió alegremente.
– ¡Chorong! – exclamó.
–No te acordabas de mi– fingió triste el grandote.
Ella se rió y continuo charlando con Chorong, se pusieron al día con todas las cosas que tenían para contarse. El le contó que estaba comprometido y ella le contó su vida en estados unidos emitiendo su matrimonio y hijo.
