Faltaban horas para que terminara el colegio y empezará el finde semana pero como era de esperarse en el secundario Saebom no podía tener un día común y corriente.
– ¡Jookyung! – grito una de las chicas, llamando la atención de la mencionada. Pero la chica no logro decir nada pues de lo cansada que estaba por correr no lograba formular palabra.
– ¡Hyungjin oppa! – ahora grito SooAh al ver a aquel chico parado en la puerta del salón.
Un alboroto se armo al ver a aquel chico entrar y pararse frente a Jookyung, era de esperarse, pues era un famoso jugador de béisbol.
Min ah por su parte maldijo en silencio ya que el alboroto la había despertado de su sueño.
–¿Qué estas haciendo aqui?– pregunto sorprendida Jookyung.
–Vine a verte– habló con su notable acento de Busan y la Min ah sonrió al escucharlo.
–Vino a verla– los susurros se hacían presentes viendo a el joven beisbolista.
–Ten esto– saco una pelota de béisbol de su chaqueta tomando la mano su amiga y poniendo la pelota en esta –Tengo una maldición y sin esta pelota no puedo jugar– dijo este sonriendo –¿Verdad Jae hwa?
–Verdad Hyungjin– dijo el castaño sonriendo desde la puerta.
Ella solo levantó la vista y le dió una leve sonrisa en forma de saludo.
–No deberías darmela– dijo Jookyung tomando la mano del chico para regresar la pelota.
–Si debes tenerla, si gano el juego, quiero preguntarte algo– sonrió sin dejar de mirarla.
–¿Que le va a preguntar?– los murmullos volvían haciendo enojar a la pelinegra.
–¿No puedes preguntarme aqui?– pregunto la menor a la hija del matrimonio Park se rió.
–No puedo invitarte a salir aqui– dicho esto se escuchó el estruendoso ruido de una silla cayendo al suelo.
La pelinegra se enderezó mirando hacia el lugar del ruido, mirando a Seojun enojado y este se guba acercando a su amiga.
– ¡Wow! Lim Jookyung eres tremendamente popular, hace unos días la gente pensaba que estabas saliendo conmigo, si que eres rápida– las palabras de Seojun dejaron a todos en silencio dispuesto a no perderse nada de esa escena.
–¿Cómo?– dijo la chica sin entender la situación.
–No tienes respeto por tu ex– Seojun estaba quemando con su mirada al chico el cual no perdía su hermosa sonrisa.
–¿Qué están haciendo, chicos? ¡Pequeños punks! ¿Quién eres tú?
El grito un profesor hizo que todos los alumnos se empezaran a dispersar de esa escena tan horrorosa para la pelinegra y algo incómoda para la castaña.
–Ven a mi último juego– dijo esto y se fue directo hacia la ventana –Tu también Min ah– sonrió mirando a la pelinegra –Jae estará feliz de verte– termino de decir eso y salto por la ventana dejando una sonrisa en la pelinegra.
La castaña se fue corriendo en cuanto esté salto por la ventana, Seojun estaba decidido a seguirla pero algo lo detuvo o mejor dicho una voz.
–Maldito idiota– susurro la chica con una sonrisa en su rostro mirando a su amigo Jae hwa.
– ¡Eh! ¿Por qué lo ves así?– dijo Seojun sentándose mirando a la pelinegra.
–¿Por qué te tengo que dar explicaciones?– la sonrisa de ella se fue desvaneciendo de su rostro.
