Entré a la playa con una amplia sonrisa. Caminé a una hoguera y Sam se acercó a mí al verme.
-Hola- me saludó enseñando sus blancos dientes-. Qué guapa vienes.
-Gracias, pero sólo me he puesto un vestido- miré hacia abajo examinándolo para pasar la noche de San Juan. Era blanco y me llegaba hasta los tobillos: Simple. De calzado, llevaba unas sandalias para estar cómoda en la arena.
-Nos lo vamos a pasar genial. Vamos.
Asentí y me condujo hasta otra hoguera en la que se situaban algunas de mis amigas. Hay mucha gente, el año pasado al menos conocía a la mayoría.
Bajé la vista a mi móvil en mi mano derecha y sonreí al instante. Tenía otro mensaje de él, del chico más pesado del mundo, que no para de enviarme mensajes, sin importarle la hora.
-Como te pases toda la noche pegada al móvil, tendré que tirarte al agua- me advirtió Sam, mirando el objeto que tenía entre mis manos amenazadoramente.
-Como lo hagas, te arrastro al fondo del mar.
Reímos y seguí enviándole mensajes, auque no sabía nada de él.
Puse una cara extraña por sus mensajes. Parecía... ¿Nervioso? Eso es imposible para él.
-¡Betty! ¡Deja tu teléfono!- me gritó una de mis amigas, la cual me odiaba estos días por tener más tiempo mi móvil en mano que hablarle a ella.
-Perdón, esperad.
"Número desconocido: Ya. Eh... Te queda muy bien el vestido, princesa".
Reí con una carcajada. ¿Cómo que me ha visto?
Oh no... Sigue diciéndome que me ha visto. Imposible...
Miré a mi alrededor.
"Betty, no sabes cómo es.".
Da igual, tendrá que tener el móvil. Había bastantes chicos con sus móviles en la playa, pero a ellos los conocía o los había visto por la calle.
El muy idiota se ha ido.
No puedo dejar que se vaya, quiero conocerlo y que me diga su nombre. ¿A quién se le ocurre conducir un montón de kilómetros para después no hacer nada?
Salí corriendo de la playa con dificultad, correr por la arena me es imposible.
-¡Betty!- gritaban todas mis amigas a lo lejos.
Las ignoré.
Por fin salí y corrí por las calles sin un rumbo definido.
"Tengo que encontrarlo".
Me reí al ver su último mensaje. Bien, ahora hay menos personas en las que elegir: Se acaba de comprar un helado. Pasé por una esquina para llegar a una pequeña plaza en la que se encontraban muchas heladerías y paré para mirar la pantalla del móvil, y luego al frente.
Creo que lo he visto, sólo hay una persona con un helado en la mano y un móvil en la otra. El helado de chocolate.
"Yo: ¿Llevas puesta una camisa blanca? ".
Le escribí y al instante le miré. Estaba a unos metros.
Bajó su mirada al móvil y se giró velozmente y empezó a andar con rapidez.
"Será...".
Corrí tras él y me miró de reojo y se alarmó.
"¡Deja de correr!".
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Te has equivocado
Short Story《 Yo: La tarde del sábado es sagrada. No la contamines con tus estúpidos mensajes. Número desconocido: ¿Estúpidos mensajes? Mis mensajes son poesía. Yo: Claro que sí, eres el poeta del siglo XXI. Número desconocido: Gracias por reconocerlo 》. Betty...
