Cara a Cara

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Sigmund se levanta dentro de una extraña panorámica, de nuevo un espacio en blanco, machas negras tiñen la sala, caen como sombras, se expanden hasta el horizonte y se pierden, un dolor de cabeza inunda a Sigmund el cual inca una rodilla y clava su mandoble en el suelo, se lleva la mano al casco aguantando toda la presión mental y fuerza ejercita por la habitación, Sigmund enloquece y lanza un corte aleatorio cortando la oscuridad que le inunda, pelea contra algo, una sombra de ojos carmesí se forma delante de él, repliega unas alas, la sombra es abrumadora.

Sigmund se lanza contra la sombra pero esta expande un aura que destroza y fragmenta su cuerpo, su armadura se parte, su piel es arrancada exponiendo la carne, su regeneración no funciona, el dolor es inaudito e indescriptible, Sigmund quedándose con los brazos como meros huesos sin piel, ni carne, ni armadura, ni sangre, sin nervios, sin tejidos, logra asestar un corte partiendo la sombra por la mitad.

- Sigmund

Vuelve en sí, estaba en un pasillo de una mazmorra, su espada estaba manchada de sangre, un soldado había sido decapitado por su sable, el cadáver estaba tirado en el suelo, chorreando y ensuciando el ambiente.

- Sigmund, no te quedes atrás

Comenta ojitos avanzando, Sigmund no puede evitar observar su espada, zarandea dejando que se limpie por si sola con las manchas de sangre, el había notado una fuerza abrumadora sin sentido, aquella sombra, tragaba y tragaba, absorbía, no tenía principio ni fin, aquello, sólo podía ser... Aquello era la sombra de Baphomet, la bestialidad que había reencarnado en este mundo, su aura, solo podía definirse bajo los parámetros de anarquía, libertinaje, no era exactamente maldad, pero estaba cerca, los pensamientos de Sigmund se detenían cuando el grupo se detiene justo al girar una esquina

- En este pasillo hay dos guardias imperiales

- Yo me encargo

Antes de que siquiera pudieran girarse, Sigmund se había lanzado cortando por la mitad a los dos guardias de un sólo tajo, lo cuerpos emanan sangre y salen volando, cayendo torso y piernas al suelo, haciendo el ruido del metal de las mallas y las placas de las armaduras de Oricalco.

- La guardia es abundante ¿A caso han tenido millares de voluntarios puestos a disposición?

- Ofrece un sueldo y una promesa y obtendrás aliados

- Los humanos... Los humanos no están preparados en este mundo para vivir fuera de sus zonas de comfort, son especies sedentarias y cómodas, los cazadores y aventureros son un grupo pequeño, los campesinos, granjeros y comerciantes viven en las zonas seguras

- La verdad, en todo este tiempo no había visto humanos, sólo en suelo imperial

- Avancemos Flora, Sigmund, recordad que hay más especies, Elfos, Enanos, Semi-humanos, están esparcidos por el imperio

Caminaban con pasión rápido, pero no por ello ansioso

- Mi cabeza y la tuya, Sigmund, estamos bajo edicto inquisitorial, los inquisidores han ordenado mataremos de forma inmediata si nos ven, va lo mismo para la guardia.

- Escuchad, tengo información, el emperador tiene unos guardias blancos, son paladines, los llaman los alfines

- ¿Cuantos son? ¿Que tan fuertes son?

- No tengo esa información, debemos calcular que la guerra en el vacío de las esferas de expansión puede durar una semana antes de que un bando ceda, muy seguramente el emperador pueda cruzar el acceso a las esferas de expansión de las alimañas

- ¿Que quieres decir con eso Ojitos?

- Seguramente el emperador despliegue sus tropas e inteligencia y regrese a su casa a formar nuevos ejercitos de asedio.

Blood and Dungeons Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora