Jisung nunca planeó quedar embarazado y mucho menos del jefe de la mafia más peligrosa del país Lee Minho. Ahora atrapado en un mundo de sombras y violencia Jisung no solo debe protegerse a sí mismo sino también al los bebés que lleva dentro. Mientr...
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Para nadie en la celebración era un secreto que el padre de Jisung no veía con buenos ojos a Minho. Por eso no fue una sorpresa cuando el alfa decidió ignorar deliberadamente al Enigma durante gran parte del evento, manteniéndose distante y reservado en cada interacción.
Sin embargo lo que sí tomó a muchos por sorpresa fue el cambio de actitud que mostró hacia el final de la fiesta. Minho que había aceptado la indiferencia con su calma característica no pudo ocultar su desconcierto al notar cómo el padre de Jisung parecía más relajado y accesible conforme avanzaba la celebración.
Pero el verdadero punto álgido de aquel día llegó poco antes de que la celebración terminara. Mientras Minho se despedía de algunos invitados, escuchó una voz firme detrás de él.
— Minho, me gustaría que habláramos en privado.
El Enigma alzó la mirada hacia su suegro, claramente sorprendido por la petición. Había esperado muchas cosas ese día, pero definitivamente no una conversación a solas con el hombre que hasta ahora había dejado claro su desdén.
Un murmullo recorrió a los pocos que alcanzaron a escuchar la invitación y Jisung que se encontraba cerca, frunció el ceño con evidente preocupación. Pero Minho, manteniendo su expresión imperturbable asintió con un leve movimiento de cabeza.
— Por supuesto, señor Han.
La tensión en el aire era palpable mientras ambos hombres se dirigían hacia la parte mas sola del jardin. Todos los presentes sintieron que algo importante estaba a punto de ocurrir y aunque nadie se atrevió a seguirlos, las miradas y el silencio expectante dejaron claro que la conversación sería el tema de muchos comentarios.
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Para un padre preocuparse por su hijo era no solo natural, sino una responsabilidad ineludible. Para Kwan, que había estado presente desde el primer aliento de Jisung, esa preocupación se convirtió en una promesa hecha a la madre de su hijo. Protegerlo de cualquier peligro, incluso si eso significaba enfrentar decisiones difíciles o desconfianzas incómodas.
Cuando Jisung les compartio la noticia de que estaba esperando sus primeros cachorros, Kwan había sentido una mezcla de alegría y un peso creciente en el pecho. ¿Quién era el padre? ¿Sería capaz de cuidar a su hijo como merecía? La duda no tardó en transformarse en desconfianza cuando un Enigma se presentó en su hogar.