Capitulo LIV

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Un día interminable

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Un día interminable.

Así lo catalogaba Minho. El vendaje apretado en su brazo era un recordatorio punzante de lo cerca que había estado de la muerte esa noche, pero su cuerpo seguía en movimiento, impulsado por pura voluntad y determinación.

Quería resolverlo todo en una sola noche, limpiar cada amenaza, cerrar cada brecha antes de que el amanecer se filtrara por las ventanas. Pero el tiempo no era suficiente y el peso de cada decisión lo mantenía atado al presente, sin espacio para el error.

— La hermana de Sev no estaba en el lugar —informó Hyunjin con tono neutral cruzado de brazos— Pero después de sacarle información a Dae, nos dijo que la habían visto en la zona de los casinos. Al parecer, aprovechó el caos para huir.

Minho permaneció en silencio por un momento, su mirada fija en un punto indeterminado de la habitación. No sentía preocupación, ni interés genuino. Para él aquella chica era solo una pieza más en un tablero que ya estaba demasiado desordenado. Aun así, el haber pasado por alto ese detalle lo irritaba.

— ¿Dónde está ahora? — preguntó finalmente su voz baja pero cortante, mientras pasaba una mano por su nuca con evidente cansancio.

— En el hospital. La llevamos allí para descartar cualquier riesgo — respondió Hyunjin con calma, observando de reojo el rostro de Minho, buscando cualquier señal de reacción.

Minho asintió lentamente, su mandíbula tensa. Sus dedos tamborilearon contra el borde de la mesa antes de finalmente levantarse.

— Que le hagan los análisis necesarios y luego sáquenla de ahí.

Sin más palabras Minho se giró y salió de la habitación, dejando tras de sí un aire denso y un Hyunjin que soltó un suspiro pesado.

El aire se volvió más denso a medida que Minho descendía por los pasillos oscuros y fríos. Cada paso suyo resonaba con fuerza, como si el suelo mismo se inclinara ante su presencia. Los guardias que lo acompañaban no se atrevían a levantar la mirada, conscientes de que estaban a punto de presenciar algo que quedaría grabado en sus memorias.

Al llegar a la sala, la figura de Dae se hizo visible. Atado a una silla de metal, con el rostro hinchado y cortes frescos adornando su piel, era evidente que ya habían aplicado sobre él sus técnicas. Sin embargo sus ojos aún reflejaban cierto desafío, uno que se desmoronaba lentamente con cada paso que Minho daba hacia él.

Minho se sentó con calma en una silla frente a Dae, cruzando una pierna sobre la otra. Sus movimientos eran fluidos, controlados, pero cada uno de ellos irradiaba una autoridad incuestionable.

— Siempre pensé que eras leal a mi padre… pero este nivel, Dae, este nivel de entrega me impresiona demasiado — dijo Minho con una sonrisa ladeada, su tono cargado de un sarcasmo gélido.

Dae suspiró con dificultad, levantando apenas la cabeza para encontrarse con la mirada del Enigma. En su interior todo su ser gritaba por un escape, pero sabía que no había manera de salvarse. Minho estaba allí, en su absoluta gloria y él solo era un insecto que estaba a punto de ser aplastado.

Cadenas De Luna ~ MinsungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora