Jisung nunca planeó quedar embarazado y mucho menos del jefe de la mafia más peligrosa del país Lee Minho. Ahora atrapado en un mundo de sombras y violencia Jisung no solo debe protegerse a sí mismo sino también al los bebés que lleva dentro. Mientr...
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La verdad finalmente había salido a la luz y los planes estaban en marcha. Sin embargo el desenlace de todo seguía siendo un misterio que pesaba sobre sus mentes como una nube cargada de incertidumbre.
Minho estaba sumido en un conflicto interno. Gran parte de lo que había considerado cierto apenas un día atrás ahora parecía desmoronarse ante sus ojos. Las dudas seguían aferrándose a su mente como una sombra persistente, pero las palabras de Changbin habían encendido una chispa de claridad en él. Podía cuestionarlo todo menos a quienes consideraba su verdadera familia.
Mientras repasaba mentalmente los próximos movimientos, el sonido de una puerta abriéndose lo sacó de sus pensamientos. Al levantar la mirada vio a Jeongin cruzar el umbral del despacho con una postura firme pero respetuosa.
— ¿Me mandó a llamar, jefe? — preguntó el joven, inclinando ligeramente la cabeza.
Minho asintió con un gesto breve, señalando con la mano que pasara y cerrara la puerta detrás de él.
— Pasa Jeongin. Quiero hablar contigo.
El Enigma se recostó ligeramente en su silla, su expresión impenetrable, aunque sus ojos analizaban cada movimiento de su subordinado.
— Supongo que ya sabes lo que está ocurriendo — comenzó Minho con voz grave cruzando las manos sobre el escritorio — Así como también imagino que ayudaste a Jisung con esto.
Jeongin mantuvo la mirada fija en su líder, sin rastro de vacilación.
— Así es señor. Lo ayudé porque creí que era lo correcto.
Minho dejó escapar un suspiro bajo, inclinándose hacia adelante mientras sus dedos tamborileaban sobre la madera pulida del escritorio.
— No quiero que comentes nada de esto con nadie. Hoy más que nunca necesito que estés al lado de Jisung ¿entendido?
Jeongin se irguió un poco más con su voz cargada de firmeza y lealtad.
— Nunca traicionaría a Jisung y jamas haría algo que pudiera dañarlo. Usted sabe que daría mi vida por él sin dudarlo.
Por un instante los ojos de Minho brillaron con una chispa de celos, casi imperceptible pero rápidamente fue opacada por una sensación de entendimiento y gratitud. Aunque las palabras de Jeongin tocaron un punto sensible, Minho sabía que la lealtad del joven hacia Jisung era inquebrantable, y en el fondo lo agradecía.
— Eso lo sé Jeongin — Minho se levantó de su silla, caminando alrededor del escritorio hasta quedar frente a él. Su voz adquirió un matiz más suave pero aún firme — Confío en ti. No me falles.
— Nunca lo haré, jefe — respondió Jeongin sin titubear, inclinando ligeramente la cabeza en una mezcla de respeto y determinación.
Minho asintió apoyando una mano firme en el hombro del joven antes de volver a su lugar. Aunque la tormenta que se avecinaba prometía ser devastadora en momentos como este, Minho recordaba que su fortaleza no provenía solo de su propio poder, sino también de aquellos que estaban dispuestos a luchar a su lado sin importar el costo.