Jisung nunca planeó quedar embarazado y mucho menos del jefe de la mafia más peligrosa del país Lee Minho. Ahora atrapado en un mundo de sombras y violencia Jisung no solo debe protegerse a sí mismo sino también al los bebés que lleva dentro. Mientr...
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La sensación de que algo se estaba ocultando no era nueva para Jisung, era como un instinto arraigado que no podía ignorar. Conocía demasiado bien a Jeongin, cada pequeño tic y movimiento.
La primera vez que lo notó quiso darle el beneficio de la duda, pero ahora mientras observaba con atención, la verdad se hacía evidente. Había demasiada seguridad, más de la habitual y cada detalle lo confirmaba, algo estaba pasando y no se lo estaban diciendo.
Mientras cenaban juntos frente a una película, Jisung apenas podía concentrarse en la trama. Sus ojos estaban fijos en Jeongin. Lo veía revisar su celular constantemente, escribir mensajes cortos y rápidos, mientras su mirada se desviaba hacia la tableta con las cámaras de seguridad. La arma descansaba sobre la mesa, lista para ser usada en cualquier momento. Jeongin estaba en alerta y eso encendió todas las alarmas en Jisung.
Cuando Jisung se levantó para tirar su tazón, lo que ocurrió después confirmó sus sospechas. Jeongin por puro instinto, tomó el arma en un movimiento rápido, como si esperara que algo pudiera pasar en cualquier momento.
Jisung respiró hondo apretando los labios mientras volvía a su lugar. No podía soportar que le mintieran y menos en su propia casa.
— Me vas a decir qué está pasando, o te lo voy a sacar a la fuerza — dijo con el ceño fruncido, cruzándose de brazos. Su tono era firme y la chispa de molestia en sus ojos dejó claro que no estaba dispuesto a dejarlo pasar.
Jeongin lo miró con calma fingida, pero la tensión en sus hombros lo traicionaba.
— No está pasando nada que no sepas — dijo intentando sonar despreocupado.
— No me mientas — replicó Jisung dando un paso más cerca — Te conozco demasiado bien para saber que me estás engañando.
Jeongin suspiró soltando un leve gruñido antes de darle un golpecito con el dedo en la frente.
— Que no es nada. Mejor ve a dormir, ya es muy tarde para que sigas despierto — dijo apagando la pantalla de la tableta con un movimiento firme casi nervioso.
Jisung dejó escapar una risa seca, cruzando los brazos con un gesto de falso disgusto.
— ¿Así que ahora quieres mandar en mi propia casa? — respondió arqueando una ceja.
Jeongin solo lo observó, pero Jisung no dejó de analizarlo, capturando cada expresión en su rostro. Cuando se levantó, antes de retirarse giró hacia él una última vez.
— Si me entero de que me están ocultando algo entre Minho y tú, ya verás — Su voz era firme cargada con una mezcla de advertencia y frustración contenida.
Jeongin no respondió pero el leve endurecimiento de su mandíbula fue suficiente para confirmar lo que Jisung ya sabía, algo estaba ocurriendo uy nadie podría engañarlo por mucho tiempo.