Jisung nunca planeó quedar embarazado y mucho menos del jefe de la mafia más peligrosa del país Lee Minho. Ahora atrapado en un mundo de sombras y violencia Jisung no solo debe protegerse a sí mismo sino también al los bebés que lleva dentro. Mientr...
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A pesar de que las piezas comenzaban a encajar en el rompecabezas todavía había partes confusas que hacían que Jisung cuestionara cuál era el papel de esas piezas en este gran tablero. Su destino final ese día, la casa de Kim Lia podría ser la clave para obtener la última pieza y comprender el intrincado juego que había planeado Lee Yoon.
El omega descendió del auto con cautela, su mano descansando sobre su creciente vientre. Jeongin lo escoltó hasta la puerta. La expresión de Jisung era tranquila, pero sus ojos brillaban con una determinación inquebrantable.
— Buenos días — saludó Jisung con una sonrisa medida mientras Lia abría la puerta.
— Pasa adelante — respondió la beta con amabilidad, aunque sus ojos denotaban cierta cautela.
El aura de seriedad que traía Jisung no pasó desapercibida
— No pensé que me visitaras tan pronto.
— Las circunstancias se adelantaron — respondió él con un tono educado pero firme. Su voz no admitía objeciones — ¿Le parece si nos sentamos?
Lia parpadeó sorprendida por su formalidad pero asintió guiándolo al jardín. Jeongin los siguió en silencio, su postura protectora como una sombra implacable detrás de Jisung.
Ya acomodados Lia intentó romper el hielo. Tomó la mano de Jisung con un gesto cálido, maternal.
— Estos pequeños deben cansarte mucho —comentó tratando de aligerar el ambiente — Cuando yo estaba embarazada de Seungmin fue agotador. No me imagino cómo te sientes con dos.
Jisung esbozó una leve sonrisa, pero su mirada no perdió ese tinte de autoridad.
— Es agotador, pero me basta con que estén bien.
El silencio que siguió no fue incómodo, sino cargado de tensión. Jisung enderezó su postura y con un gesto sutil, retiró su mano de la de Lia. Su tono. aunque respetuoso dejó claro que no había venido a perder el tiempo.
— La última vez evitó responder mis preguntas. Pero hoy no lo hará. Sé que tiene algo que oculta algo que puede ser clave.
Lia frunció ligeramente el ceño y desvió la mirada. Sus dedos se crisparon sobre la tela del vestido que llevaba, arrugándolo sutilmente mientras buscaba las palabras adecuadas para evadir lo inevitable.
— Jisung querido, pensé que ese tema ya había quedado en el olvido — respondió con un tono que pretendía ser ligero. Su voz era calmada, pero sus manos delataron su incomodidad al entrelazarlas con nerviosismo sobre su regazo.
Jisung no se dejó engañar. Enderezó su postura apoyando las manos firmemente sobre la mesa mientras sus ojos oscuros se clavaban en ella con una intensidad que la hizo moverse ligeramente en su asiento.
— Pensé que comprendía lo que está en juego. Si lo que esconde puede dañar a mi familia, tenga por seguro que no dejaré este tema en el olvido — dijo con su tono respetuoso pero cargado de una determinación que perforó la calma que Lia intentaba proyectar.