Jisung nunca planeó quedar embarazado y mucho menos del jefe de la mafia más peligrosa del país Lee Minho. Ahora atrapado en un mundo de sombras y violencia Jisung no solo debe protegerse a sí mismo sino también al los bebés que lleva dentro. Mientr...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El día había llegado. Aquel momento con el que habían soñado finalmente estaba aquí, tangible, real, tan cercano que casi podían tocarlo. No había sido un camino fácil pero ahí estaban, a punto de prometerse nuevamente, esta vez ante todos, pero sobre todo ante ellos mismos.
Para muchos las bodas eran solo un evento más. Un día especial, sí, pero algo que ocurría con frecuencia en la vida de quienes organizaban ceremonias como parte de su trabajo. Jisung después de haber planificado incontables bodas, lo sabía mejor que nadie. Sin embargo por primera vez no era el organizador detrás del telón. Esta vez era su propia historia la que se estaba escribiendo. Esta vez él era el protagonista.
Para Minho quien amaba a Jisung con cada fibra de su ser, habría sido fácil simplemente ceder a cada uno de los deseos de su omega. Podría haber dicho que sí a todo, solo por el placer de verlo feliz. Pero en el fondo sabía que Jisung no se conformaría con eso. Esta boda no era solo de uno, era de ambos. Un sueño construido en conjunto, un reflejo de su amor, de su historia.
Por eso Minho nunca se quejó cuando Jisung lo arrastraba a interminables debates sobre flores, colores de servilletas o el tono exacto de las invitaciones. Antes de vivirlo, jamás habría entendido cómo alguien podía dudar tanto al elegir un pastel de bodas. Pero cuando se encontró frente a la decisión entre Red Velvet y Trufa con Moca, comprendió perfectamente la magnitud del momento. Cada detalle importaba porque cada decisión era un pedazo de ellos, un fragmento de lo que estaban construyendo juntos.
Organizar y planear su boda fue un trabajo arduo, pero lleno de amor. Se sumergieron en cada elección con emoción, discutiendo, soñando, imaginando cómo sería ese día. Y aunque la impaciencia los tentó más de una vez, decidieron esperar un poco más, solo lo suficiente para que sus gemelos pudieran estar presentes. Querían que ellos también fueran parte de este nuevo capítulo de su historia.
Ahora con todo listo, con cada pétalo, cada tela y cada melodía colocados en su lugar, estaban aquí. Sus corazones latían al unísono, expectantes. Pronto en cuestión de momentos, volverían a pronunciar aquellas palabras que ya no eran promesas, sino certezas.
Porque Minho y Jisung no solo se amaban. Se elegían, una y otra vez, en cada instante, en cada mirada. Y hoy más que nunca, estaban listos para decirlo en voz alta.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.