Capitulo XLIV

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El día por fin había llegado

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El día por fin había llegado. La emoción había llenado la casa desde la noche anterior cuando Minho había hablado con sus cachorros, susurrándoles palabras de amor que hacían que Jisung se estremeciera con ternura. Ahora mientras el sol ascendía sobre el horizonte, la pareja se preparaba para el evento tan esperado.

El amplio jardín se extendía frente a ellos como un pequeño paraíso, cálido y acogedor. La luz del sol se filtraba a través de las hojas de los árboles, jugando con las sombras mientras la brisa ligera hacía bailar los globos en tonalidades cálidas. Cada detalle parecía estar en su lugar, casi como si el espacio mismo hubiera conspirado para crear un escenario mágico que prometía guardar recuerdos inolvidables.

En el corazón del jardín, una decoración especial acaparaba las miradas. Un muro de césped resaltaba con un letrero en letras cursivas blancas que decía "Babys Lee Han" y a sus pies una familia de osos de peluche de distintos tamaños parecía vigilar la escena, como tiernos guardianes. Todo hablaba de amor, de cuidado, de un futuro brillante que estaba a punto de revelarse.

Jisung había insistido en llegar temprano para asegurarse de que todo estuviera perfecto y Minho incapaz de negarle nada, lo había seguido con una sonrisa. Pero la verdadera perfección no estaba en las decoraciones, sino en Jisung mismo.

Envuelto en un conjunto de tejido que parecía hecho para él, Jisung caminaba con una calma natural que deslumbraba. Su suéter con un delicado encaje en el escote y un lazo que caía suavemente sobre su vientre, resaltaba la curva de su pancita con una ternura que hacía imposible apartar la mirada. Era el tipo de belleza que no necesitaba ser anunciada ya que hablaba por sí sola, en cada movimiento, en cada resplandor que el sol reflejaba en él.

Minho lo observaba desde unos pasos atrás, notando cómo los rizos oscuros de Jisung caían en cascada, enmarcando su rostro lleno de alegría. Pero era la prominencia de su vientre lo que más llamaba su atención, un recordatorio constante del milagro que estaban compartiendo.

Sus pequeños estaban ahí, creciendo fuertes y protegidos y cada vez que Minho pensaba en ello, sentía una mezcla de orgullo y amor que no sabía cómo contener.

Cuando Jisung se inclinó ligeramente para ajustar una cinta en un arco de globos, Minho no pudo evitar acercarse y colocar una mano protectora en su cintura.

— Todo está perfecto amor —  murmuró con su voz baja y calmada.

Jisung se enderezó, sonriéndole.

— Lo sé. Pero quiero que sea aún más especial para ellos.

No había necesidad de decirlo en voz alta, pero ambos sabían que ese día no solo era para ellos. Era para los pequeños que crecían dentro de Jisung, para los amigos y la familia que los rodeaban, y para el futuro que ya podían sentir tan cerca.

Las mesas decoradas con manteles beige y pequeños arreglos de globos y osos de peluche se integraban al entorno con elegancia. Los invitados comenzaban a llegar, llenando el aire con charlas animadas y risas que hacían que el jardín cobrara vida. Sin embargo en medio de toda esa emoción, Minho y Jisung seguían siendo el centro de todo.

Cadenas De Luna ~ MinsungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora