38.

4.6K 395 144
                                        

Siento una calidez envolviendo mi cuerpo, unos brazos fuertes que reconozco como mi lugar seguro

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Siento una calidez envolviendo mi cuerpo, unos brazos fuertes que reconozco como mi lugar seguro. Sin embargo, esa sensación se ve interrumpida cuando de pronto algo húmedo comienza a tirar de mi calcetín. Instintivamente, muevo el pie, sabiendo que es Sparky. Pero el cachorro dálmata no se rinde y sigue restregando su hocico hasta arrancar la media con sus dientes. Y seguido a esto, empezar a lamer mis dedos, provocando unas cosquillas que terminan por acortar mi sueño.

—¡Sparky, no! —murmuré, medio dormida, mientras intentaba apartar mi pie de su alcance.

Matthew se mueve ligeramente, con sus brazos aún alrededor mío, mientras murmura algo inaudible. Abro los ojos lentamente, encontrándome con la claridad que refleja el sol de la mañana e ilumina gran parte de la habitación. Sparky continua acariciando la planta de mi pie con su lengua, y tal acción me saca una leve sonrisa.

—Buenos días, ricitos —expresa con voz ronca, despertándose también—. Parece que alguien está ansioso por empezar el día.

—Sí, y no me va a dejar dormir más. —comento en queja, escondiendo mi rostro con la almohada.

La risa del doctor inunda las paredes, y bendice mis oídos.

Se escucha tan divino.

—Dormilona. —murmura, quitándome el cojín y empezando a restregar la barba por mi cuello mientras reparte unos cuantos besos.

Una de sus manos se cuela por el interior del camisón, en dirección a mis pechos, mismos que no tarda en apretar debido a la ausencia del brassier.

—Matthew... —protesté, con una advertencia en la voz.

—¿Qué?

—Sabes que no podemos.

Él suspira profundamente mientras aparta la mano. Luego, envuelve su brazo alrededor de mi cintura y deja caer su rostro de costado cerca de mi pecho, como si estuviera luchando contra el deseo de romper con la abstinencia. Es casi cómico verlo tan frustrado, pero no puedo permitir que se lastime, menos ahora que han pasado varias semanas y la herida de bala finalmente está sanando.

—Lo sé, lo sé... pero es difícil —murmura con voz quebrada, aún luchando con el impulso—. Muy difícil.

Me reí.

Harrison se gira, manteniendo su boca peligrosamente cerca de mi pezón erecto. Su rostro luce irritado pero también divertido, y más aún cuando nota mi sonrisa.

—¿Por qué te ríes? —cuestiona— ¿Disfrutas esto, cariño?

Tengo una gran dolorcito en los pechos, y no es que esté excitada, pero estuvo tocando los pezones hace poco, tal vez por eso se erizaron. Últimamente noto una fuerte sensibilidad con el tacto sobre ellos, como una pesadez, que deduzco se trata de las hormonas pre-menstruales.

—Eres un dramático.

Una sonrisa torcida se forma en sus labios, en tanto que sus manos continúan acariciando suavemente mis costados.

INCENDIO (LIBRO #1 SERIE ECLIPSE) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora