49.

5.1K 428 431
                                        

—Dios mío, estoy nerviosa

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—Dios mío, estoy nerviosa.

Mantengo mi vista frente al espejo, notando que la tía Caroline está a punto de terminar con los últimos retoques de mi cabello.

—Es normal, cariño —responde ella, dándome una breve mirada cariñosa—. Es tu graduación, un día maravilloso y muy especial en tu vida... Y además cae el día de tu cumpleaños, así que tendremos dos razones para celebrar.

Su comentario me hace sonreír de inmediato, porque no solo estoy celebrando una meta en mi vida, sino también la llegada de mis 22 años.

Estoy muy emocionada, claro que sí.

Pero también fue difícil despertarme y asumir que hoy no tendré a mis padres conmigo. No podrán ver a su hija alcanzar sus sueños, ni yo podré volver a probar esos pasteles especiales que solían preparar solo para mí.

Fue una de las razones por las que desperté llena de lágrimas. Sin embargo, trataré de manejar la situación y evitar llorar enfrente de las personas, aunque resulte difícil.

Había querido ir a un salón de belleza para atenderme, pero luego de todo lo ocurrido con Stacy, quedé un poco traumatizada y ya no me siento muy cómoda estando en ese tipo de lugares.

Por suerte, la tía de Matthew quiso hacerse cargo de ello, comentando que había hecho un curso de peluquería cuando era joven y se dedicó a ello muchos años. Alice se encuentra sentada en el sofá de al lado, moviendo sus manos con cuidado por el enorme estuche de maquillaje que trajo.

Toco mis manos, notando que están muy frías, pero me mantengo quieta con la mirada recta, viendo cómo cada uno de mis rizos se desvanecen a medida que desliza la plancha por mi cabellera rubia. No había notado que lo tenía tan largo, porque naturalmente tiene otra medida; quizás ahora se nota porque está estirado en su totalidad.

Mi mejor amiga se acerca para apreciar el resultado cuando la tía finaliza con su labor. Sus ojos chocolate se agrandan al verme, diciendo que me veo diferente.

Vuelvo la vista al espejo. Mi cabello rubio brilla, estando totalmente lacio ahora; cae hasta llegar por debajo de los pechos, sobre mi vientre, y definitivamente parezco otra persona.

—Eres una Barbie —señala Alice, sonriendo sin dejar de mirarme.

La tía sonríe de inmediato, apoyando el comentario de mi amiga.

—Pero una Barbie embarazada —prosigue—, le fallaste a Mattel, Julie.

Me río con suavidad, negando con la cabeza mientras paso una de mis manos por mi cabello, aún sorprendida por la transformación. Es extraño cómo un cambio tan pequeño puede hacerme sentir tan distinta.

—Mattel jamás haría una Barbie como yo —murmuro con una sonrisa ladeada, mirando de reojo a Alice.

—Por eso eres edición especial —prosigue ella con un guiño de ojo antes de girarse hacia la tía—. Es usted una profesional, señora Caroline; le quedó hermosa. Ya no parece despeinada.

INCENDIO (LIBRO #1 SERIE ECLIPSE) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora