54.

1.5K 211 321
                                        

Nota: Para desbloquear el siguiente capítulo se necesitan 300 comentarios antes del próximo fin de semana.

Importante: Nada de comentarios repetidos, abecedario, números, letras o cosas que se consideren spam.

______________________________________

El heno me picaba la espalda, pero el frío del suelo de cemento era lo que de verdad me entumecía. Abrí los ojos con cuidado, encontrando el polvo.

Granero. Era un puto granero, y lo más aterrador es que no había ningún animal alrededor.

El profesor Dussel ni siquiera estaba aquí ahora mismo. Mis recuerdos son escasos debido al cloroformo que me había hecho aspirar. Lo único que sé es que desperté en este lugar y escuché su voz llamándome por el nombre de mi madre.

A mi mente llega la escena de cuando apuñaló a Sparky, mi cachorro.

Tiene que ser una pesadilla.

Mis manos se encuentran entrelazadas con una soga, haciendo que mis puños se cierren y que las uñas se claven en mi carne, como un recordatorio de que la pesadilla es real. Así que no hago más que llorar en silencio, queriendo no ser escuchada por ese hombre.

Tengo que salir de aquí.

Dios, ayúdame, por favor.

Apenas puedo abrazarme a mí misma, estando sentada con las rodillas dobladas, como si quisiera proteger mi vientre. Este bebé es lo único que me da fuerza para mantenerme firme, y haré lo que esté en mis manos para protegerlo.

No quiero que nada malo le pase.

El corazón se me paraliza y empieza a latir nuevamente en ese ritmo descontrolado cuando escucho los pasos de Dussel.

—Te traje comida.

Es lo único que dice, dejando un trozo de pan encima de un plato que parece estar sucio y da asco.

—Vamos, Selene —habla de nuevo—, deja de mirarme como si fuera un monstruo.

—¡Que no soy Selene! —grito en medio de lágrimas— ¡Déjame ir!

Su mandíbula se tensa como si le hubiese molestado mi acción; por eso se acerca más a mí, y retrocedo de inmediato, evitando a toda costa ser tocada por sus asquerosas manos. El profesor se detiene al ver mi resistencia y apenas me acaricia el rostro, dejando que su asqueroso aliento me roce la cara.

—Deja de comportarte como una niña, Selene.

El miedo que siento es indescriptible y no sé cómo puedo defenderme sin que llegue a lastimar a mi bebé. Lo único que se me ocurre, es escupirle.

Lo cual fue una pésima idea, porque solo lo enoja más y hace que su mano se cierre sobre mi mandíbula, apretándome y obligándome a mirarle su asqueroso rostro.

—¡Respétame! —me grita—. Y ahora come lo que te traje, si no quieres que te lo haga tragar a la fuerza, mocosa insolente.

Empiezo a llorar sin tener control alguno, porque siento que voy a morir de desesperación. No sé cuántas horas han pasado desde que estoy en este lugar; solo siento el profundo y terrible miedo de saber que no hay nadie que pueda rescatarme, que perdí mi celular y ahora no tengo nada que me ayude a dar una señal para poder salir, y eso es lo que más me aterroriza.

Sujeto el trozo de pan, no porque tenga hambre, sino porque quiero comérmelo lentamente y que no vuelva a tocarme. Solo me conviene distraerlo, ya que no es bueno molestarlo para que no llegue a lastimarme el vientre. Mi embarazo es sumamente complicado y sé que cualquier golpe podría ser fatal.

INCENDIO (LIBRO #1 SERIE ECLIPSE) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora