Juliette Grimshaw, es una estudiante de medicina, cuya rutina suele complicarse luego de un incendio que casi le cuesta la vida. Las cosas se vieron difíciles luego de la pérdida de su familia y por ello busca trabajar como stripper en un Crucero de...
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Los días siguientes estuvieron llenos de movimiento, y la mudanza nos tuvo ocupadísimos, pero también emocionados porque finalmente nos instalamos en nuestra nueva casa.
No fue solo por el espacio más amplio—aunque eso ayudó—sino porque Matthew y yo no podíamos esperar a ver a Sparky correteando libre por el jardín. Además, hicimos una parrillada debido a que su primo se ofreció a ayudarnos con la decoración de la habitación para el bebé. Me resulta gracioso verlo corretear lleno de pintura y más al hacer enojar a Matthew con sus actitudes infantiles.
No solo organizamos el almuerzo para celebrar que tenemos nuestro hogar, sino también porque pronto mi hermano, Joseph, y Daemon se irán a emprender un nuevo viaje en el crucero. Aunque el doctorcito sigue estando en desacuerdo con las decisiones de su primo, que planea casarse a escondidas de la tía Caroline, además, mi suegro también se irá con él debido a que no puede cancelar el matrimonio, porque todo estaba ya estrictamente acordado y debe continuar de esa manera.
Y sigo pensando que esa es una de las tantas razones por las que Matthew aún no perdona a su padre.
—¿Ya está todo listo?
—Solo falta que Jackson traiga la cunita —responde el rubio, estando sin camisa y con pintura en todos lados.
—Ponte ropa —le ordena Harrison, frunciendo el ceño cuando llega y lo encuentra de esa manera.
—No voy a ensuciarme por hacerte caso, primo —me guiña uno de sus ojos azules—; además... tengo que alimentar la vista de la rubia.
Suelto la risa mientras termino de picar los vegetales para la ensalada. La tía Caroline llega sosteniendo una jarra para repartir el jugo, ya que se prohibió el alcohol por motivo de mi embarazo. El castaño se dirige al interior de la habitación seguido de Joseph, que no para de insistir en que vayamos a ver su obra de arte. Entonces, subimos las escaleras hasta llegar al cuarto del pequeño intruso, y de inmediato suelto una exclamación de ternura, porque el chico hizo un trabajo hermoso.
—Bueno, Josh, debo admitir que sí te estás ganando el puesto de tío favorito.
—No me lo estoy ganando —nos habla, exagerando el tono como si estuviera ofendido—. Soy el favorito.
Mis ojos no dejan de apreciar el hermoso dibujo de Sparky en caricatura. Y aunque está un poco chueco, lo importante es el gesto.
El timbre de la casa suena, dando paso a la llegada de Jackson. Entonces, bajamos las escaleras, notando que la señora Caroline se encargó de abrirle la puerta. Me sorprende que no viene solo, sino con el hijo del señor Jean Pierre, quien lo ayuda a bajar la cuna y demás estantes de madera que mi hermano me obsequió para decorar la habitación del pequeño intruso.
—Pasen adelante —les dice la tía, entusiasmada con la presencia.
—Merci, dame —le responde el francés, tomando su mano para depositar un beso que hace reír a la tía.