Juliette Grimshaw, es una estudiante de medicina, cuya rutina suele complicarse luego de un incendio que casi le cuesta la vida. Las cosas se vieron difíciles luego de la pérdida de su familia y por ello busca trabajar como stripper en un Crucero de...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Las manos de Matthew se deslizan sobre mi vientre descubierto, usando un gel especial para hacer el ultrasonido que revelará el sexo de nuestro pequeño intruso. Me siento demasiado inquieta, ya que no hago más que reírme porque la crema está fría, provocándome algunas cosquillas y logrando que el doctor Harrison me mire curioso.
—¿Qué pasa, ricitos? ¿Nerviosa?
—No —mentí, evitando su mirada—, pero ese gel está muy frío.
Él se ríe, mostrando aquella dentadura perfecta que acelera mi corazón en cuestión de segundos. Luego, empieza a deslizar el transductor que muestra el ultrasonido reflejado en la pequeña pantalla de enfrente. No es la primera vez que tengo una consulta, pero con Matthew todo se siente nuevo. He de admitir que mis ojos se empañan un poco al momento en que observo la pequeña silueta de nuestro hijo dibujada en aquella pantalla.
Son poco más de cuatro meses... Y sé que estoy siendo una desesperada, pero mi curiosidad es mayor. Necesito saber si es un niño o una niña.
El sonido de su corazón inunda la habitación clínica, logrando que mis lágrimas se desborden, pues es demasiado hermoso para asimilar, sobre todo porque es mi doctorcito quien se encarga de realizar este proceso. Lo cual no es nada ético de su parte, pero bueno, nadie tiene por qué enterarse de esto.
—¿Y bien? ¿Qué es?
—Tienes que calmar un poco esa ansiedad, cariño.
Suspiro hondo, tratando de disuadir mis nervios, dejando que el doctor Harrison prosiga con el chequeo. No tengo idea de qué hora es, solo sé que estoy muy ansiosa y no puedo dejar de observar la hermosa imagen que se proyecta frente a mis ojos. Porque sí, para mí es fascinante el hecho de mezclar mi ADN con la persona que amo y que su producto sea una mini versión de nosotros; un intruso que ya se ganó todo mi corazón.
Mi celular suena de pronto, cortando la magia del momento. De inmediato observo la pantalla, notando que se trata de mi mejor amiga.
Y recuerdo que escapé con Matthew sin siquiera decir a dónde iba. Tal vez esté preocupada por no verme o por que me estoy perdiendo parte de la celebración. El repique resuena, haciendo que el doctorcito haga una seña para que conteste, aunque, —siendo sincera—, no tenía intenciones de hacerlo.
—Hola, Ali, ¿qué pasa?
—¿Dónde te has metido, mujer? Todos estamos esperando para cantarte cumpleaños —una imagen del pastel llega de pronto—. Mira qué hermoso... Lo hizo Lauren con ayuda del chef —me interrumpe—. Sí. Era sorpresa, pero ya sabes cómo soy de chismosa... —me habla, exagerando el tono—. ¡Solo no digas que yo te lo mostré!
Una risa escapa de mis labios.
»Además, Joseph ya se lo quiere comer, así que apúrense, eh...