57.

391 92 67
                                        

Meta: 300 comentarios antes del próximo sábado para actualizar.
(Nada de spam, por favor)

______________________________________

Nunca pensé que estaría caminando por este horrible pasillo y de verdad no puedo explicar lo doloroso que resulta llevar a mi hijo en brazos, porque esta no es la manera en que quería presentarlo.

Un policía me guía hasta la mesa donde se asignó la visita, así que cargo a Theo con cuidado para seguir avanzando hasta que veo a su abuelito Thomas.

Parece que sus ojos azules se iluminan al vernos, porque puedo notar una sonrisa de emoción decorando su rostro, más cuando nota la presencia de su nieto en mis brazos. Pronto tomé asiento frente a él, disimulando lo triste que me siento al verlo en este estado.

—¡No puede ser! Es idéntico a Matthew de bebé —expresa.

El comentario me hace reír.

—¿Es cierto que era rubio de pequeño? —Thomas asiente, sin dejar de ver a mi niño con el brillo en su mirada azul, que carecía, ya que antes era vacía.

—Sí, se parece mucho —me muestra una sonrisa amable—, que con los años se fue oscureciendo.

—Eso mismo dijo la tía Caroline.

Theo había estado inquieto durante el viaje; no dejaba de removerse en el auto, pero ahora luce muy curioso observando a su abuelo, como si la vestimenta del uniforme naranja llamara su atención. Por el contrario, el señor Thomas lo mira como si fuera el motivo más hermoso para sobrevivir a esta injusta condena. Veo que hasta pregunta si puede tomarlo en brazos, así que me cercioro de que sus manos estén limpias para que pueda sujetarlo con cuidado.

El doctor Harrison se quedó afuera porque debía esperar al abogado que se está haciendo responsable del caso. No ha hecho más que pasar estos días buscando soluciones para esta dura situación en la que se encuentra su padre, y aunque no sea fácil, también es gratificante saber que al menos se preocupa por él.

No fue muy accesible traer a Theo a este lugar; tuvimos suerte de que mi suegro se encuentra en detención y no en prisión. Sin embargo, no resultó nada sencillo conseguir la cita porque mi bebé tiene semanas de nacido.

Fue una suerte que el doctorcito supo mover las cartas para que nos dejaran visitar al señor Harrison.

—Se llama Theo —le informo cuando lo veo con mi hijo en brazos, cargando su pequeño cuerpo como si tuviera miedo de hacerle daño—. Theo Harrison.

—¿Theo? Suena casi como mi nombre —sonríe, marcando algunas arrugas en las esquinas de sus ojos.

Y me parece un gesto demasiado memorable, tanto así que hasta saco mi celular para guardar el recuerdo en una fotografía, porque ver sonreír a mi suegro no es de todos los días.

—Quise que así fuera —le sonreí—, fuiste quien salvó nuestras vidas y era lo mínimo que podía hacer —sus ojos me miran con un cariño que nunca antes esperé ver—. Además, eres su único abuelo, Theo necesita continuar con el legado Harrison.

Eso último lo hace reír.

—Lo importante es que se encuentran bien —mueve su nariz por la ropita de mi hijo, como si quisiera grabarse su aroma para siempre—. A Helena le habría encantado conocerlo.

Me quedo en silencio de inmediato, consciente de lo doloroso que es el recuerdo de la mamá de Matthew. Veo que suspira hondo, como si le doliera tan solo mencionarla, porque parece ser un tesoro que tiene enterrado muy en el fondo de su corazón.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: 13 hours ago ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

INCENDIO (LIBRO #1 SERIE ECLIPSE) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora